san bernardo embebido en la palabra divina

 

Hace dos días tuvimos la suerte de poder escuchar en comunidad, a la religiosa del Sagrado Corazón, Dolores Aleixandre y gozar de su estima tierna y viva por las Escrituras. Y ello nos lleva a que hoy, en el día de San Bernardo, no se puede hablar de él, sin mencionar la Palabra de Dios, fuente de su inspiración.

Como el mismo Abad de Claraval dice, “hablamos con palabras, pero la Palabra no habla”. Esta sentencia suya nos invita a entrar en el secreto del silencio que es donde podemos oír la voz de Dios, sin palabras, sin sonidos.

En la práctica monacal de la lectio, lo que se trata, es de contactar con esa voz del Padre que se nos da a través de la Biblia. La lectio se ejercita todos los días, entre el naranja y el violeta del amanecer, cuando todavía es noche y va despuntando el sol que nace de lo alto, que es Cristo. La intimidad  entre la Escritura y la monja llega a su culmen en el silencio de la mañana, con el trino de los pájaros, el sonido de la lluvia y el canto madrugador del gallo; por la ventana entra el aire fresco de un nuevo día preñado de vida y bendición.

El contacto asiduo –y esto es lo importante, la asiduidad-, con la Palabra, nos guía, en y con Jesús, a ese lugar dentro de cada una de nosotras, donde resuena su Presencia.

Hay en la persona, en lo profundo de su corazón, alguna palabra sin voz, sin sílabas, sin forma alguna. (Guillermo de Saint- Thierry)

FELIZ DÍA DE SAN BERNARDO ¡¡¡¡

“lectura a lo divino” y jornadas monásticas

 

Hace muchos siglos, que los cristianos llevamos practicando un método de lectura de la Sagrada Escritura, que se llama Lectio divina. Cómo habrás adivinado está escrito en latín y se podría traducir por: “Lectura a lo divino” o en galego, “lectura ao xeito divino” . Con el  paso de los años, este método de acercamiento a la Palabra, quedó relegada a los monasterios, pero es un tesoro de toda la Iglesia.

A continuación tienes una guía práctica de la Lectio Divina. Puedes empezar por el evangelio del día y si quieres profundizar sobre el tema, no te pierdas las Jornadas Monásticas que tenemos del 4 al 7 de Julio.

  • Busca un lugar recogido, una mesa y una silla. Coge la Biblia y una libreta y un bolígrafo. Puedes encender una vela y acompañarte de un icono, pero nada más, no cojas ningún comentario al Evangelio.
  • Dispón de un tiempo de tranquilidad, veinte o treinta minutos sin interrupciones; apaga el móvil.
  • Respira profundamente dos o tres veces y toma consciencia de tu cuerpo. ¿Me duele algo? ¿Noto alguna tensión muscular? ¿Qué estoy sintiendo ahora? Anótalo.
  • Busca la cita del evangelio del día en la Biblia y haz una primera lectura seguida del texto (Lectio). ¿Qué dice el texto? ¿Qué personajes hay? ¿Sobre qué hablan? ¿Qué hacen? ¿Dónde se desarrolla la escena? ¿Qué ocurre? Cuéntate a ti misma lo que acabas de leer.
  • Realiza una segunda lectura, pero esta vez mu-y, mu-y des-pa-ci-o. Parándote en cada palabra y en cada silencio entre palabras. Puedes incluso ir tan lenta que vayas “respirando” cada sílaba. Esta lectura pausada es lo nuclear de la lectio, no tengas prisa. Aunque solo hagas esto en tu tiempo de lectio, ya es maravilloso.
  • Si alguna de estas palabras te llama la atención, interrumpe tu lectura y repítela varias veces- incluso en voz alta-, dejándote afectar por ella, descansa en ella.
  • Cuando veas que la “rumia” de esa palabra concreta no da más de sí, continúa tu lectura hasta que otra palabra sobresalga del texto y te sientas “tocada” por ella.
  • No te preocupes si se trata de preposiciones o conjunciones o palabras que sueltas no tienen ningún sentido, en este ejercicio, tú no lees, es el Evangelio el que lee tu corazón. Puedes copiar estas palabras, casi dibujarlas, en tu libreta.
  • ¿Qué te dice el texto? ¿Qué te descubre dentro de ti? ¿Saca a la luz algo que te ha ocurrido recientemente? Escríbelo.(Meditatio)
  • ¿Qué le digo yo al texto? ¿Cuál es mi resonancia interior? ¿Puedo nombrar algún sentimiento o emoción? Escríbelo.(Oratio)
  • Permanezco sentada en silencio y si mi imaginación se dispersa o me duermo, vuelvo a algunas de las palabras clave acompañándolas de la respiración. Ahora no tienes nada que escribir, sino solo dejar que la Palabra “escriba” en tu jornada. (Contemplatio)

 

¡¡¡¡ Déjate sorprender por Jesús, a través de su  Persona y Palabra  ¡¡¡

el adviento y la “amica quies”

 

Comenzamos a dar despacio y conscientemente los primeros pasos de este tiempo de Adviento. El profeta Isaías a través de sus oráculos sobre Israel, nos habla pausadamente al corazón. Si realizamos el ejercicio monástico de lectura muy lenta sobre sus textos, descubriremos no solo la belleza de la literatura, sino que sus palabras nos infundirán fortaleza y ánimo. Ya verás, prueba, párate en cada palabra, respírala y deja que te penetre a través de todo tu cuerpo. Ya estás practicando la lectio divina.

Los caminos se preparan en el desierto, y aunque el símbolo del yermo es más propio del tiempo de Cuaresma en la liturgia de la Iglesia, el Aviento también es un período propicio para cultivar el silencio y la interioridad. En la quietud nos acercamos más a nosotras mismas y a Dios, y aunque el silencio no tiene nada que ver con la ausencia o presencia de ondas sonoras, sí que nos ayudan a adentrarnos en nuestro corazón, esos espacios sin ruidos externos, intervalos de meditación y “rumia” de la Palabra, que van gestando a Jesús dentro de cada una de nosotras.

El silencio nos hace más vulnerables, pero también nos abre a la dimensión contemplativa que todos tenemos y que nuestra mente tiene cerrada con siete llaves. Ante cualquier situación, nos asalta el pensamiento y  antes de que abramos la boca, ya estamos maquinando algo justo, lógico y razonable, pero que quizás no sea verdadero. Entre la evidencia y la verdad, hay un abismo y solo podemos acceder a esa realidad verdadera, practicando la meditación silenciosa, que acallará nuestros planteamientos racionales, para dar paso a lo Divino. Ya verás, no contestes de inmediato, espera –algo muy de Adviento-, y la respuesta brotará desde lo más esencial y entrañable de ti. Es tu Cristo interior que balbucea ya próximo al pesebre.

Cuatro velas en la corona de Adviento, cuatro Domingos antes del día Navidad, cuatro pandas en los claustros cistercienses alrededor del cual se va configurando nuestra vida, rodeada de volúmenes puros donde poder practicar la lectio divina, la “amica quies” (amiga quietud) y donde la piedra de los macizos muros, es también nuestra amiga, arquitectura de las letras y del alma.

¡¡¡  FELIZ DÍA DE LA VIRGEN  !!!

jesús tomó consigo a … (Mc 9,2-10)

 

Aunque la fotografía  corresponde a la liturgia del día del Corpus, la luz que irradia la presencia de Cristo en el altar, bien podía ser el resplandor  de las ropas de Jesús en el momento de la Transfiguración en el monte Tabor, fiesta que la Iglesia celebra mañana..

Ya sabemos por la exégesis bíblica que se trata de un texto postpascual, situado en vida de Jesús, para darnos a conocer  la experiencia de la resurrección. La luz que emana de la persona de Jesús, es la claridad que percibimos en nuestro interior, cuando en un camino de fe  sentimos que Jesús nos toma consigo hasta una intimidad insospechada.

El contacto asiduo con las Escrituras, en la práctica monástica de la lectio divina, realizada al amanecer, cuando el cielo refleja el naranja y el violeta, se escucha el ladrido lastimero de un can, el canto del gallo y el trino de los pájaros; y un aire fresquito penetra por la ventana, entonces se producen los momentos  de silencio más especiales que iluminan el resto de la jornada. No hay imágenes, figuras o afecto sensible, solo presencia que podríamos nombrar como un pálido reflejo de la “luz tabórica”, tan querida para los monjes orientales.

Cuando la mente está en Dios, pierde toda figura. Pues contemplando al único, llega a ser única y completamente luz (Máximo el Confesor, sVII)

san simón y san judas: encuentro “chispeante” con la palabra

foto-001-2

 

En esta fiesta de San Simón y San Judas, una hermana nos comparte su vivencia de encuentro “chispeante” con la Palabra:

Me ha resonado especialmente la lectura de la carta a los Efesios cuando San Pablo les dice

Ya no sois extranjeros… sino de la familia de Dios, de la casa de Dios, cuya piedra angular es Jesús.

Un artículo de la revista Reseña Bíblica explica la importancia del vínculo de sangre o étnico para dar identidad y derechos a los ciudadanos, que en relación con el pasaje a los Efesios antes mencionado, me ha vuelto a sorprender y conmover la personalidad de Jesús que rompe esquemas, y supera todo concepto de religión familiar y religión política.

Estaba rumiando sobre ello cuando me ha pasado una cosa increíble. He ido al escritorio a buscar algo que necesitaba, y he visto en una mesa un libro titulado “Jesús en directo”, de Jean Onimus, sin saber por qué, quizá porque el tema era Jesús, lo he cogido, lo he abierto al azar y me veo conmocionada por lo que leo

Jesús no instituyó un culto, sino que hizo algo más: predicó un nuevo ser, un nuevo nacimiento,

y sigue más adelante…una revolución afecta a las estructuras exteriores, sin embargo

Una conversión es algo más radical: es un cambio en el comportamiento y la afectividad de un individuo que arrastra con su ejemplo a otras personas hasta transformar la sociedad.

Estas palabras inesperadas me han dado la clave de la Lectio de hoy. Esta es la experiencia clave de los seguidores de Jesús, esta debe ser nuestra experiencia, y en concreto fue la de los apóstoles que Jesús designó. En concreto, la experiencia de hoy de Simón el zelote. Un revolucionario, defensor de su raza, de sus costumbres, de su religión, en lucha violenta contra el invasor romano. El sentido de su vida estaba en la revolución. Pero el encuentro con Jesús le cambia radicalmente, renace, toda su perspectiva cambia, se produce la conversión de la que hablaba Jean Onimus, nace a una nueva comprensión de la historia y de la realidad concreta de su tiempo, se abre a nuevos valores, a ese ideal de amor que Jesús le presenta, donde ya no hay barreras étnicas, ni de clase, ni de religión, pues todos pertenecemos a la casa de Dios.

Me ha brotado espontáneamente una oración

Señor Jesús, restáurame, que brille tu rostro y pueda renacer de nuevo desde lo más profundo de mi ser

la capilla 7

octavario 2016

 

Nos encontramos terminando el Octavario de la Unidad de los cristianos, que la Iglesia celebra del 18 al 25 de Enero. Este año ha sido la iglesia de Letonia la encargada de preparar la liturgia, y ha propuesto la luz y la sal -símbolos bautismales-, junto con  la Biblia, para animar las celebraciones de esta jornada de oración por la unidad. Nosotras nos hemos querido adherir a esta propuesta orante, colocando una pequeña vela y un cuenco con sal, cerca de la Palabra de Dios. Como veis en nuestra “pequeña capilla de campaña”, poner estos símbolos cerca ha resultado muy fácil. Unas mejoras en el monasterio, han requerido que habilitemos, temporalmente, la habitación número siete de la hospedería como oratorio, y así tenemos un lugar para la oración con una denominación muy bíblica: “la capilla 7”.

Siete significa plenitud y una vida plena fue la que llevó Jesús, porque hacía la voluntad del Padre. Esta expresión, `la voluntad del Padre´, ha sido muy mal interpretada durante mucho tiempo. No tiene nada que ver con mandatos déspotas de un Dios tirano, ni con un querer humano caprichoso. No es una orden ajena y que venga de fuera, sino un anhelo profundo escuchado desde dentro. Así nos lo aclara el teólogo alemán Romano Guardini, en su libro titulado, sencillamente, El Señor

Jesús habla continuamente de la voluntad del Padre. No se debe imaginar esa voluntad como una serie de indicaciones fijadas de antemano, que contuvieran todo lo que habría de suceder en el decurso del tiempo. La voluntad del Padre es, más bien, algo que vive en Jesús, se desarrolla en el curso de los acontecimientos y los determina (…)Esa voluntad guía a Jesús, lo llena, lo rodea y le apremia continuamente (…) Una relación maravillosa con el Padre, impregnada de intimidad e inmediatez; pero también de difícil comprensión y fuente de un profundo sufrimiento.

Que todos los cristianos, en nuestras diversas confesiones seamos sal, luz y palabra de consuelo para el mundo, porque experimentamos el “hágase tu voluntad” del Padrenuestro,  pronunciado con fuerza y desde el interior.

pero… ¿qué es un monasterio?

cesta y calabaza

 

 

Hagamos un recorrido litúrgico de los días pasados con toda su riqueza celebrativa y vital. El día 5 de este mes, Témporas de acción de gracias, pusimos ante el altar los frutos del campo. Sí, la calabaza es de nuestra huerta –y no de Mercadona-, y la caléndula y las castañas para hacer el jabón. Como en los primeros años del cristianismo, la sociedad era sobre todo rural, al final del verano, se ofrecía la cosecha con un doble motivo: agradecer el año ya pasado y pedir la bienaventuranza para el siguiente. Todo ello “regado” con la lluvia de la reconciliación.

chicos y calabaza

Tuvimos la suerte de contar esa mañana con un grupo de 1º de bachillerato del colegio Santiago Apóstol de los jesuitas de Vigo, que participó de esta realidad a tres bandas –bendición, petición y reconciliación-, compartiendo un espacio de silencio, lectura reposada de la Palabra y un diálogo que comenzó con la preguntita: pero… ¿qué es un monasterio? . ¡Ah¡, y antes de todo, ¡móviles al suelo¡, para poder conectar con la “quies” monástica (paz, tranquilidad, silencio).

Un día antes, fue San Francisco de Asís, este santo tan encantador y “chisposo” que tiene un mensaje para la Iglesia de hoy:

¿Has pensado ya lo que es evangelizar a la gente? Mira, evangelizar a una persona es decirle “Tú también eres amado de Dios en el Señor Jesús”. Y no solo decírselo, sino pensarlo realmente. Y no solo pensarlo, sino portarse con ella de tal manera que sienta y descubra que hay en ella algo de salvado, algo más grande y más noble de lo que ella pensaba, y que se despierte así a una nueva conciencia”

 

Mª Ángeles pintando

 

Y un día después, el 6 de Octubre, nos unimos a todos los Cartujos para conmemorar a San Bruno, su fundador, que allá por el siglo XII se hizo amigo de nuestros fundadores cistercienses –Roberto, Alberico y Esteban-, en el monasterio de  Molesmes, antes de que estos fundasen Císter y él la Cartuja. Recordando la más que silenciosa película sobre estos solitarios, El Gran Silencio, escuchamos la sabiduría del Abad Guigo II , de La Gran Cartuja de Grenoble, que conjugando el evangelio del día de las Témporas y el de hoy (Lc 11, 9), reza así

El Señor mismo dice: “buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá”. Buscad leyendo y encontraréis meditando, llamad orando y se os abrirá contemplando

Repite varias veces esta frase en tu interior, déjala reposar y… descubrirás lo que es un monasterio del  corazón.

San Jerónimo y los sentidos insospechados de la Escritura

Lourdes trabajo

 

El gran exegeta y fogoso San Jerónimo le escribe en una carta al obispo San Paulino de Nola

Las Sagradas Escrituras siempre se presentan de tal manera que cualquiera que se acerque puede encontrar en ellas instrucción y en una sola frase el sabio y el ignorante descubren sentidos insospechados

Uno de esos “sentidos insospechados” es que la Palabra nos ayuda e inspira a la hora de realizar el trabajo interior de conocernos a nosotras mismas e ir descubriendo nuestra identidad auténtica, pues el contacto con nuestro mundo interior es previo e imprescindible para poder vislumbrar lo que es la contemplación, o espiritualidad, o interioridad, o resiliencia, o felicidad, o vida con sentido… Podemos seguir añadiendo expresiones lo más genuinamente humanas que queramos, expresiones que no aparecen literalmente en las Escrituras, pero que son puro evangelio.

¿Qué quiso decir Jesús con “amad a vuestros enemigos” (Lc 6,27)? Enemigos, no son las personas que nos caen mal, ni los enemigos de fuera, sino los de dentro. Emociones tan desagradables como el miedo, el odio o la tristeza, que dejándonoslas sentir y aprendiendo a manejarlas, se convierten en amigas, y así las podremos amar. ¿Y qué quiso decir más adelante con “orad por los que os injurian”? Seguimos en el mismo ámbito. No son las críticas externas, sino nuestros juicios interiores los que nos injurian, y que podemos ir transformando por un discurso orante y verdadero. Desde nuestra infancia hemos escuchado voces de infravaloración y desprecio, que ahora, de adultas nos las repetimos interiormente de forma automática: “pero qué tonta, qué lenta, qué inútil…etc” y lo tenemos más metido de lo que nos parece. Hay que practicar esa oración tan especial que consiste en sentirnos orgullosas de nosotras mismas repitiéndonos desde dentro: “soy valiosa, soy confianza, soy luz, quiero ser feliz, quiero vivir en paz,….” Y no es una ‘comedura de tarro’, sino una auténtica oración que da resultado.

 Entrar en esa oración es ya vivir el Reino de los cielos como dice San Jerónimo a su amigo

Ahora dime, hermano querido: vivir en medio de estos libros sagrados, meditarlos continuamente, no conocer ni buscar nada fuera de ellos, ¿no es ya habitar desde aquí abajo en el Reino de los cielos?

 

la vida que renace en la celebración pascual

La humanidad recobra su dignidad perdida en la celebración Pascual de la Resurrección.

“Los que creen en Él tienen vida eterna” Jn 3,16-21

Hace un tiempo con motivo de una despedida, recibí una rama de camelia con dos flores en un jarrón. Le cambié el agua para mantenerla viva pero las flores cayeron. Seguí cambiando el agua, la rama era bella y me hablaba. He aquí que un día vi como unos brotes nacían, como lo harían en el árbol. Lo hacían con la misma confianza y fuerza.

Pascua

A los que celebramos el Misterio de la Pascua de la Resurrección, nos puede pasar lo mismo. Las Palabras de Jesús a Nicodemo en el evangelio de Juan también son para nosotros. Estamos llamados todos a volver a nacer de nuevo. Eso supone confianza en Él que nos invita y la fuerza de la inocencia de un niño pequeño….Como la fuerza que tenia la rama desgajada.

Melloni en su libro “El Cristo interior”dice:

la historia es la continua encarnación, gestación y maduración de lo divino en la materia. Jesús de Nazaret es el Rostro concreto de Dios al mundo, en espera de que el mundo se reconozca en Dios.

El Misterio se celebra en la fe y se actualiza en el amor que se da en cada momento.

De crisálida… en mariposa

invernadero

Todavía resuenan en nosotros las palabras del evangelio de la Transfiguración del Domingo pasado: Señor, qué bien se está aquí. Si quieres haré tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.  Pedro quería retener aquel momento de gloria y J. Melloni nos dice

No podemos ser, si retenemos

También el mismo autor declara

Renunciar con calma, renunciar con esperanza, fortalece

Abraham renunció a su único hijo y salió fortalecido. De nuevo nos acompaña la Palabra cuando Yahveh se dirige a Abraham:Te bendeciré y multiplicaré a tus descendientes como las estrellas del cielo y las arenas de la playa.

La Cuaresma es un tiempo de desprendimiento, de vivir desapegadas para que nuestro corazón se vaya fortaleciendo, y aceptar así, las pequeñas grandes muertes de cada día como nos cuenta, dos años antes de morir, José Luis Sampedro

Mi ambición es morir como un río, ya noto la sal(…) El río es agua dulce y ve que cambia, pero acepta y muere feliz porque cuando se da cuenta ya es mar

Vive transformada, transfigurada, abre los ojos, todo es luz, aunque a veces haya que pasar por la oscuridad de la crisálida para convertirnos en mariposas… como nuestra hospedería que la estamos pintando del color de la transfiguración.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies