san bernardo y el beato guerrico: conformación con cristo

 

 

Mañana, en  la Familia Cisterciense  estamos de gran celebración, pues es San  Bernardo (1090-1153), personaje emblemático de nuestra espiritualidad. Comenzó su andadura monástica en Císter y en un año ya era el responsable de Claraval, una de las primeras fundaciones de la abadía de Císter. Pero antes de comentar algo sobre él vamos a citar a otra gran figura de la misma Orden, Guerrico de Igny (1087-1157), cuya memoria celebramos hoy y que siempre queda eclipsada por el abad de Claraval. Esto ocurre en la liturgia, pero en la realidad, ambos monjes fueron muy amigos.

Guerrico ya era maestro en la escuela catedralicia de Tournai (Bélgica), cuando fue a visitar a Bernardo a Claraval, para pedirle consejo espiritual, pero éste quedó cautivado por la personalidad del abad y entró de monje en dicho monasterio. Así,  Guerrico que ya era “maestro se convirtió en discípulo, el clérigo en monje”.

Después de vivir 17 años en Claraval, fue elegido abad de Igny, donde permaneció hasta su muerte. Debido a su vasta formación intelectual y espiritual adquirida antes de ser monje, nos dejó un legado de 54 sermones litúrgicos de donde extraemos esta perla

Sigamos a Cristo en la forma de siervo y llegaremos a verlo en la forma de Dios (Domingo de Ramos I.3)

Para los Padres Cistercienses el término “forma” tiene una gran carga espiritual, pues no se trata de la mera apariencia, sino de algo muy profundo y para todos ellos, el objetivo del carisma  es conformarse con Cristo. Por el pecado, nos hemos deformado, pero con la gracia de Cristo, podemos recuperar nuestra forma primigenia, a imagen y semejanza de Dios. “Dios  no es formado, Él es la forma”,  y nosotros  estamos abocados a irnos conformando con Cristo o mejor a ser “in-formados” en él y por él, es decir, que Cristo se vaya formando en nuestro interior: pues trajo para nosotros la forma de la humildad; Él llegó hasta la cruz, que es  forma de  obediencia; su muerte es la forma de nuestra vida…

Así  lo relata San Bernardo desde su propia experiencia mística

Se trata del Verbo sin sonido, que penetra; no habla y actúa; no hiere los oídos y halaga con sus afecciones. Su rostro no tiene forma determinada, pero se forma en el alma; no  deslumbra los ojos del cuerpo, pero regocija el corazón; gratifica con el don del amor, no con algo sensitivo(Cant 31, III)

En la imagen aparecen Alejandro y Aldán de Bergondo (La Coruña), que estuvieron con nosotras hace poco y no solo sirvieron en altar de la capilla, sino también en el “altar” de la Creación, recogiendo leña por el monte de la comunidad. A los pocos días nos visitó Javier, también de Bergondo, con su madre y nos saludaron muy cariñosamente.

¡¡FELICES DÍAS TAN CISTERCIENSES¡¡

 

jesús tomó consigo a … (Mc 9,2-10)

 

Aunque la fotografía  corresponde a la liturgia del día del Corpus, la luz que irradia la presencia de Cristo en el altar, bien podía ser el resplandor  de las ropas de Jesús en el momento de la Transfiguración en el monte Tabor, fiesta que la Iglesia celebra mañana..

Ya sabemos por la exégesis bíblica que se trata de un texto postpascual, situado en vida de Jesús, para darnos a conocer  la experiencia de la resurrección. La luz que emana de la persona de Jesús, es la claridad que percibimos en nuestro interior, cuando en un camino de fe  sentimos que Jesús nos toma consigo hasta una intimidad insospechada.

El contacto asiduo con las Escrituras, en la práctica monástica de la lectio divina, realizada al amanecer, cuando el cielo refleja el naranja y el violeta, se escucha el ladrido lastimero de un can, el canto del gallo y el trino de los pájaros; y un aire fresquito penetra por la ventana, entonces se producen los momentos  de silencio más especiales que iluminan el resto de la jornada. No hay imágenes, figuras o afecto sensible, solo presencia que podríamos nombrar como un pálido reflejo de la “luz tabórica”, tan querida para los monjes orientales.

Cuando la mente está en Dios, pierde toda figura. Pues contemplando al único, llega a ser única y completamente luz (Máximo el Confesor, sVII)

profesión temporal hna mª angeles osés goñi

 

En las Vísperas de San Benito, hace dos días, hizo la Profesión Temporal la hermana Mª Ángeles. Ha sido un gozo para nuestra comunidad que ella siga su Anhelo profundo de seguir a Jesucristo entre nosotras.

Participaron en la celebración, su familia que vino desde Pamplona;  las hermanas franciscanas de la Divina Pastora de África, que están de retiro en la hospedería, con sus formadoras; la fraternidad de laicos de nuestra comunidad; la comunidad de hermanas salesianas de Cambados y algún hermano salesiano, también; Dom Julio Parrilla, Obispo de la diócesis de Ríobamba (Ecuador); un grupo de peregrinos; y demás amigos y familiares vinculados a nosotras. También recordamos a quien no pudo asistir.

 

El sencillo rito cisterciense de la profesión temporal, se inicia con unas palabras de exhortación de la Madre Superiora a la novicia; después, ésta se compromete a vivir  la Regla de San Benito en nuestra comunidad de Armenteira, según los votos de  estabilidad,  conversión de costumbres y  obediencia. Y tras una oración, se despoja de la ropa de novicia para vestir la de profesa temporal: le despojarán de las propias prendas que vestía y le pondrán las prendas del monasterio (RB 58,26). En rigor, esta sabia expresión de la Regla de San Benito sobre el vestido, se aplica en la profesión solemne, pero aquí no está de más.

 

Terminamos la ceremonia compartiendo un ágape fraterno y alegrándonos por este nuevo paso de la hermana Mª Ángeles hacia una vivencia en profundidad de su bautismo, de su conformación con Cristo.

¡¡ FELICIDADES¡¡

los frutos del espíritu

 

Rojo del Espíritu y  rojo-fresón que cultiva la hermana Evarista y que fructifican ambos en este tiempo litúrgico. Cerramos la Cincuentena Pascual y comenzamos el Ciclo Ordinario; se apaga el Cirio Pascual y se enciende la luz del Espíritu en nuestro interior; se nos unge la frente con aceite como símbolo del espíritu y atrás queda la señal de la cruz con ceniza.

Estamos llamados a ser hombres y mujeres de Espíritu, pero no de un espíritu como una especie de condimento que se usa para hacer humana, bella y plena de sentido de algún modo esta vida. No, somos personas  llamadas a beber el cáliz del Espíritu Santo, que es el Cáliz de Cristo y a hacer de este espíritu lo sustantivo y buscado por sí mismo en nuestra existencia, a gustar el espíritu puro, sin mezcla. Así de profundo y real lo relata el teólogo y místico alemán, Karl Rahner, en su breve tratado “Sobre la experiencia de la Gracia”.

!!!!!!! FELIZ PENTECOSTÉS ¡¡¡¡

un “pouquiño” de silencio

 

Estos días hemos tenido con nosotras un grupo de formadores de los colegios de los Maristas del Norte de España y Portugal. Acompañados por los hermanos maristas Nacho y Román, han participado en un encuentro de dos días, durante los cuales han podido contactar un “pouquiño” con el silencio y trabajar la interioridad.

Dentro de la dinámica de las jornadas, pudieron compartir un espacio con la hna Paula que les habló del monacato y de su propia experiencia personal; participaron en la liturgia de la comunidad, con el rezo de la salmodia y también tuvieron un rato de trabajo manual en silencio. Durante este tiempo de tarea, estuvieron montando cajas de jabones, solo se oía el sonido del trabajo, el crick-crack de los cartones de las cajas. Así pudieron experimentar el equilibrio tan benedictino del “ora et labora”.

Despertados a la sed del silencio, ahora les toca en su labor de formación de niños y jóvenes  cuidar la palabra y que ésta brote de su interior y autenticidad.

Hoy, en el día de la Ascensión les recordamos con cariño y que ellos y todos nosotros vivamos en “el cielo que somos”.

domingo de resurrección: el octavo día

 

Hay una película francesa titulada “El octavo día”, cuyo protagonista es un joven con  síndrome de Down. En la primera escena, este chico relata la creación a su manera, de una forma muy tierna  y vital: ..y el séptimo día Dios descansó y se preguntó si no faltaba nada, entonces, el octavo día creó a Georges.

La Biblia es un cofre que oculta los misterios de vida y de fe. Y uno de esos misterios, envuelto en mito, se nos revela en la primera lectura del Génesis (Gen 1, 24-31). Al final de la creación, el sexto día, Dios crea los seres vivientes de la tierra: los ganados, los reptiles y las bestias. Crea al ser humano y le ofrece las plantas y los animales y; el séptimo día, ve que todo era bueno, muy bueno y descansa

Para Máximo el Confesor -un monje del s VII-  la persona corona la creación, porque le es dado pasar del sexto al séptimo día, de la naturaleza al descanso, pero no solo eso, sino que existe un octavo día, en el que le es dado pasar del descanso a la deificación. En otras palabras, pasamos de lo sensible, a la mente y de ésta al corazón donde se nos da el conocer a Dios en el origen y en el fin del cosmos. En el séptimo día todavía existe el tiempo mensurable, el jronos, pero en el octavo día, cesa el movimiento temporal y entramos en la eternidad; este día está por encima del tiempo.

Y el que se ha vuelto digno del octavo día ha resucitado de entre los muertos, llega a ser él mismo, Dios, por divinización (…) y su lugar será Dios mismo (…), lugar firme (Sal 70,3)

Máximo el Confesor, relacionó de un modo admirable, la creación con la vivencia de la Pascua. Por la Pascua el mundo antiguo, sometido a la naturaleza y al tiempo, pasa a un estado nuevo que es el de la resurrección. La Pascua es la nueva Creación, que no se trata de una prolongación teleológica de la naturaleza, sino que es una innovación radical. Para él, la resurrección traspasa las puertas de la Iglesia, y alcanza a toda la Creación.

Dice Olivier Clêment: “una ola de resurrección recorre  la pasión de la historia”.

Foto realizada por Iván de la Cruz. Alcalá de Henares.

 

¡¡ FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN, ALELUYA, ALELUYA !!

sábado santo, un día a-litúrgico

 

 

El Sábado Santo es un día de silencio y vacuidad, apenas hay liturgia. Solo la desnudez del madero, apoyado en la tarima de madera y recostado en la piedra del altar, preside nuestra capilla, atravesada por la tenue luz natural y dos cirios también desnudos.

Así lo describe Máximo el Confesor, un monje oriental del siglo VII

Todas las cosas visibles necesitan de una cruz…Las inteligibles necesitan una tumba, es decir, la inmovilización total de las actividades de la mente en ellas. Pues cuando esta actividad se suspende, el Logos que solo existe de suyo, aparece de nuevo como resucitando de entre los muertos: envuelve él mismo todo lo que procede de él

Toda la Creación está anhelando la resurrección de Cristo (Logos), que celebraremos en la Vigilia Pascual de esta noche, la noche más grande del año para todos los cristianos.

 

viernes santo: nuestra madre jesús

 

 

La celebración del Triduo Pascual empezó ayer con la celebración de la Cena del Señor. En este segundo momento vamos a celebrar el amor fiel y comprometido de Jesús, que le llevó hasta la cruz.

La cruz ante la cual hoy nos vamos a postrar es el ejemplo primordial del dolor, nacido de un amor que da vida.

Jesús no murió como una víctima pasiva para satisfacer una exigencia divina. La muerte de Jesús en la cruz forma parte de un misterio que es el “Misterio del Dolor a cambio de Vida”. Por la cruz nacemos de nuevo como verdaderos Hijos de Dios.

Esta experiencia de Jesús de “dolor a cambio de vida” está conectada íntimamente con la experiencia del parto de una madre.

Una de las autoras que han descrito más elocuentemente esta conexión, ha sido Juliana de Norwich, teóloga y mística del siglo XIV, que nos dice lo siguiente

Sabemos que todas nuestras madres nos dan a luz para sufrir y morir, oh sí… Pero nuestra verdadera Madre Jesús, es la única que nos da a luz para la alegría y la vida sin fin, bendito sea Él. Por eso nos ha llevado dentro de sí mismo con amor y trabajo, hasta que llegada la plenitud de los tiempos nos liberó, sufriendo los dolores más crueles. Y en el último momento Jesús murió. Y cuando ya hubo terminado, y de esa manera nos hubo parido para nuestra dicha, todo esto no bastó para satisfacer su maravilloso amor.

Con la vida, muerte y resurrección de Jesús se introdujo un nuevo Espíritu en la historia, el Espíritu de esperanza viva.

la cena del señor y su más allá comunitario

 

Nos viene bien recordar que ahora comenzamos el Triduo Pascual – Viernes, Sábado y Domingo-, porque para los judíos, el día comienza la víspera, así que con esta celebración nos introducimos en el tiempo litúrgico, que durará Tres días y que discurren según una continuidad celebrativa. Pues esta ceremonia no se cierra, continúa en la Adoración de la Cruz de mañana y en  la Vigilia Pascual, de la noche del Sábado.

El lunes de esta semana Jesús participaba de otra cena, no era la Cena del Señor o Última Cena que hoy vamos a rememorar con esta celebración, sino que estaba en Betania, en casa de sus amigos, Marta, María y Lázaro (Jn 12, 1-11).

Días antes, Jesús dejó de aparecer públicamente y se retiró a la región vecina, al desierto y pasaba el tiempo con los discípulos (Jn 11, 45-57). Amigos, discípulos son el pequeño círculo que rodea a Jesús  días antes de su muerte. Busca la cercanía y la intimidad, intuyendo lo que se le viene encima.

En la cena de Betania, María rompe un frasco de perfume de nardo carísimo y su aroma inunda toda la sala. En la Cena del Señor, el que se rompe y se derrama es Él, en los signos del pan y del vino, para alimentar nuestra fe y visión del universo.

La vida del alma se toma directamente del altar, con asombro y sin análisis, como el poeta toma la carne y la sangre de la poesía directamente del prado y del río, sin sofisticación, sin crítica, con humildad y amor. (Evelyn Underhill)

Jesús dijo: yo no he venido a ser servido, sino a servir y a dar la vida en rescate por todos (Mc 10, 45). Hay un vínculo entre el servicio y el dar la vida. Se trata de  una entrega que no es estéril, sino que engendra comunidad. Muero a mí misma para los demás. Y la Cena del Señor une el morir de Jesucristo con su  servicio  a la Humanidad, Él muere para seguir vivo en cada uno de nosotros reunidos en la ecclesia.

Hay una relación entre servicio (morir) y comida: “el propio Jesús no ha teorizado sobre dicha relación y nunca ha dicho qué era. Tal vez no lo supo, la había vivido en el gesto eucarístico que une la inminencia de la muerte y su más allá comunitario” (Paul Ricoeur)

No existe aspecto sacrificial alguno, solo significar que la vida no termina y que pasa a través de la muerte hacia la gloria. Pues del mismo modo que  no nos resistimos a lo que ocurre –nos guste o no, nos apetezca o no-, y el tránsito por la aceptación nos cambia la mirada de la realidad, de forma que ya no es igual que antes; así, la resurrección después de la muerte no es volver a esta vida, sino que los parámetros  son otros –incomprensibles, inaprehensibles- y entraremos  en la bienaventuranza eterna.

En esta Cena, Jesús nos deja unas palabras de salvación –ahora en el argot informático se habla de palabras poderosas, cuando quieres captar la atención sobre un evento-. Jesús tiene palabras, no solo poderosas, sino de salvación.

Cristo imprime, hunde, inscribe esta caridad mutua y continua, muy profundamente en nuestros corazones  con la palabra y el ejemplo cuando dice: amaos los unos a los otros como yo os he amado. (Balduino de Ford, monje cisterciense s XII)

 

celebrar el triduo pascual

 

Hace ya casi cuarenta días que recibimos la ceniza en la frente y nuestra piel aún recuerda la aspereza del polvo gris. Polvo como las arenas del desierto cuaresmal, que nos hablan de la inmortalidad del ser humano, que pronto nos disponemos a celebrar  a las puertas de la Semana Santa.

Presentamos un pequeño libro que es un tratado breve sobre la celebración del Triduo Pascual. Es un magnífico resumen que nos da la clave para participar en la Liturgia de los días más importantes del año para los cristianos. Ya sabemos que las esencias se envasan en frascos pequeños, y el trabajo de síntesis que ha realizado el sacerdote Jose Antonio Goñi (Pamplona, 1976) para transmitirnos la esencia del Triduo Pascual, hace de esta obrita una guía para vivir los días pascuales en profundidad.

No se trata de un programa litúrgico, sino mucho más. Con un lenguaje muy accesible, fundamentado en la Tradición y en la Escritura, nos va llevando desde el Jueves Santo hasta el Domingo de Resurrección, a través de los símbolos y lecturas litúrgicas, al deseo de participar en dichas celebraciones no como meros espectadores, sino como creyentes que cada año vivimos más profundamente el Misterio de la muerte y resurrección de Jesucristo.

El  ejemplar  de la fotografía ha “florecido” entre el áloe vera del monasterio -que utilizamos para nuestra cosmética-, pero se puede adquirir en la librerías religiosas y diocesanas de cada localidad.

Celebrar la Pascua, como decía al principio, es celebrar nuestra inmortalidad, pero no porque no nos vayamos a morir, sino porque siempre viviremos. La vida que somos como participación de la Vida, no puede terminar y esto es algo intrínseco al ser humano, que traspasa culturas y religiones. Así, como dice muy bien el autor al final del texto

La Pascua de Cristo debe sobrepasar las puertas de la Iglesia y afectar a nuestra vida en todas sus dimensiones.

 

HORARIOS DE SEMANA SANTA  EN LA CAPILLA DE LA COMUNIDAD DE HNAS CISTERCIENSES

 

DOMINGO DE RAMOS (25 de Marzo): Eucaristía a las 11:00 h, con procesión por el claustro

JUEVES SANTO (29 de Marzo): Cena del Señor a las 18,15 h

VIERNES SANTO (30 de Marzo): Adoración de la Cruz a las 17,00 h

SÁBADO SANTO (31 de Marzo): Vigilia Pascual a las 22:00 h

DOMINGO DE RESURRECCIÓN (1 de Abril): Eucaristía a las 11:00 h

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