el adviento y la “amica quies”

 

Comenzamos a dar despacio y conscientemente los primeros pasos de este tiempo de Adviento. El profeta Isaías a través de sus oráculos sobre Israel, nos habla pausadamente al corazón. Si realizamos el ejercicio monástico de lectura muy lenta sobre sus textos, descubriremos no solo la belleza de la literatura, sino que sus palabras nos infundirán fortaleza y ánimo. Ya verás, prueba, párate en cada palabra, respírala y deja que te penetre a través de todo tu cuerpo. Ya estás practicando la lectio divina.

Los caminos se preparan en el desierto, y aunque el símbolo del yermo es más propio del tiempo de Cuaresma en la liturgia de la Iglesia, el Aviento también es un período propicio para cultivar el silencio y la interioridad. En la quietud nos acercamos más a nosotras mismas y a Dios, y aunque el silencio no tiene nada que ver con la ausencia o presencia de ondas sonoras, sí que nos ayudan a adentrarnos en nuestro corazón, esos espacios sin ruidos externos, intervalos de meditación y “rumia” de la Palabra, que van gestando a Jesús dentro de cada una de nosotras.

El silencio nos hace más vulnerables, pero también nos abre a la dimensión contemplativa que todos tenemos y que nuestra mente tiene cerrada con siete llaves. Ante cualquier situación, nos asalta el pensamiento y  antes de que abramos la boca, ya estamos maquinando algo justo, lógico y razonable, pero que quizás no sea verdadero. Entre la evidencia y la verdad, hay un abismo y solo podemos acceder a esa realidad verdadera, practicando la meditación silenciosa, que acallará nuestros planteamientos racionales, para dar paso a lo Divino. Ya verás, no contestes de inmediato, espera –algo muy de Adviento-, y la respuesta brotará desde lo más esencial y entrañable de ti. Es tu Cristo interior que balbucea ya próximo al pesebre.

Cuatro velas en la corona de Adviento, cuatro Domingos antes del día Navidad, cuatro pandas en los claustros cistercienses alrededor del cual se va configurando nuestra vida, rodeada de volúmenes puros donde poder practicar la lectio divina, la “amica quies” (amiga quietud) y donde la piedra de los macizos muros, es también nuestra amiga, arquitectura de las letras y del alma.

¡¡¡  FELIZ DÍA DE LA VIRGEN  !!!

la mística femenina de la comunidad de helfta

 

El mes de Noviembre, en la liturgia de la Iglesia, apunta a la escatología.  Las celebraciones  de Todos los Santos, los Difuntos, la Dedicación de la Basílica de Letrán -como figura de la Jerusalén celeste-, nos  señalan que estamos aquí de paso, y que nuestra esencia es vivir resucitadas.  Y de camino hacia el fin del Año Litúrgico,  a través de Santa Gertrudis la Magna y de Santa Matilde de Hackeborn -16 y 19 de Noviembre, respectivamente- , recordamos a una comunidad de monjas de la Edad Media, que encarnaron la realidad de apertura a la Gracia en todo momento.

Se trata del monasterio de Helfta (Alemania), que se fundó en 1229, en los suburbios de Eisleben –ciudad en la que nació Lutero-, y que duró hasta su disolución en 1546. A lo largo de estos más de 300 años, la comunidad pasó por varios  traslados de lugar, saqueos, incendios, una fundación, hasta  su cierre. De nuevo en 1999, un grupo de siete hermanas de la abadía cisterciense de Halberstadt en Baviera, recuperaron la vida cenobítica.

Pero lo más crucial de esta andadura monástica es que podemos encontrar en Helfta, un espíritu de apertura, renovación y mística. Era una comunidad benedictina que vivía el carisma cisterciense, nutriéndose de la Escritura, de los autores cistercienses, San Agustín, San Gregorio Magno; sus puertas estaban abiertas a dominicos y franciscanos -como Tauler o Enrique de Halle-, y en 1529 tuvieron un capellán protestante, desplazándose  incluso para el servicio dominical protestante, por la calle de Eisleben que en la actualidad se denomina, “el sendero de las monjas” (Nonnensteg)

Otra fuente de la que bebía la comunidad, a parte del amor a las letras en general , y de las Escrituras y Tradición en particular, era la Liturgia. Una salmodia bien entonada, composiciones musicales realizadas por las propias hermanas, el uso instrumentos, textos escogidos …, todo ello contribuía a que se vivenciara una “liturgia interior” en el corazón de cada monja, que a su vez dio lugar a una mística centrada en la humanidad de Cristo.

De estas santas mujeres, destacaron cuatro –dos se llaman Matilde y las otras dos Gertrudis-, de las cuales la Iglesia rememora a dos de ellas (como se indicó arriba): Santa Gertrudis la Magna y de Santa Matilde de Hackeborn. La primera por sus escritos y la segunda por su mensaje que fue recopilado por las hermanas de su comunidad, aunque esto no es lo relevante, porque ellas solo son transmisoras, de la atmósfera de espiritualidad femenina, culta, humana, musical, encarnada y misericordiosa, que allí se respiraba.

Lo que el ojo ve y la boca habla y la mano toca, se compara con la verdadera realidad como la luz vacilante de una vela con la tranquila luz del sol (Matilde de Magdeburgo)

Ahora nos toca a nosotras, nutrirnos del legado de estas mujeres que miraban más la bondad de Dios que la fragilidad humana, que ponían el acento en la Gracia y no en el esfuerzo.

visita “express” de los estudiantes cistercienses

 

Hace tres días, que el grupo de estudiantes de nuestra Orden, que está realizando su apretado programa de estudios en el monasterio de Sobrado dos Monxes (La Coruña), nos visitó durante algo más de dos horas.

Era su día de salida cultural, que incluía paseo por los hórreos de Combarro (Pontevedra), comida en Armenteira, visita a la catedral de Santiago de Compostela y Vísperas, con cena incluida, en el monasterio benedictino de San  Pelayo. Una jornada muy completa que entre Teología, Sagrada Escritura y demás asignaturas, el hecho de romper la rutina, les ayudó a fijar los conocimientos adquiridos.

 

 

Tuvimos que comer en el claustro, pues nuestro pequeño cenobio se vio un tanto sobrepasado por el número de comensales. Después de rezar Sexta, cada cual tuvo que coger su silla del oratorio y llevársela a la mesa, si quería comer sentado. Y luego devolverla al lugar de oración, claro. Nada más levantarnos del sencillo banquete, disfrutamos de una visita “express” del monasterio y de la iglesia de Armenteira.

Llenaron el claustro de juventud, agradecimiento y alegría y nosotras disfrutamos de un encuentro festivo, incluso con anterioridad, cuando preparamos todo el cotarro.

 

 

Ahora, queridos estudiantes, ¡a empollar!

jornadas monásticas: por ti “madrugo” dios mío para contemplar tu fuerza y tu gloria (Salmo 62)

 

Recién, recién acabamos de terminar ayer, un fin de semana de Jornadas Monásticas, durante las cuales hemos podido compartir, monjas y “jóvenes”,  la intensa vida que se mueve en un monasterio cisterciense.

Detrás de las sonrisas de la foto, se pueden ver los alisos limpios de hiedra, la hierba cortada, la hojarasca barrida y un sinfín de actividades de limpieza que se realizaron para experimentar el trabajo manual, tan fundamental en la Regla de San Benito. Después de dejar el jardín de hospedería como el jardín del Edén, era merecido un descanso a través de un momento de oración silenciosa y de danza contemplativa. Arreglar este entorno exterior de una manera consciente, nos ayuda, sin apenas darnos cuenta,a una limpieza de nuestro jardín interior, de todo el ruido que llevamos dentro.

 

 

La herramienta, también necesita su espacio de reposo.

 

 

 

De esta forma el adagio benedictino del “ora et labora”, se vivió al completo, alternando tareas en contacto con la Naturaleza con la oración litúrgica y  también con algunas charlas, impartidas por las hermanas, sobre lectio divina, valores monásticos, salmos y liturgia.

 

 

 

Se creó un clima de profundidad en el grupo, debido a la sed de Dios que traían los participantes y a la comunicación vital que se dio entre nosotros, ya que en estos casos, las conversaciones superficiales, no brotan.

 

 

Ayer, domingo, terminamos con una  evaluación llena de calor y de color, de estos tres días que, parecieron muchos más por la novedad de lo vivido y la apertura de corazones. Ya se sabe, lo de San Ero no es leyenda, es realidad, aquí el tiempo se para y entramos en la eternidad de Dios.

¡¡ GRACIAS !!

san bernardo y el beato guerrico: conformación con cristo

 

 

Mañana, en  la Familia Cisterciense  estamos de gran celebración, pues es San  Bernardo (1090-1153), personaje emblemático de nuestra espiritualidad. Comenzó su andadura monástica en Císter y en un año ya era el responsable de Claraval, una de las primeras fundaciones de la abadía de Císter. Pero antes de comentar algo sobre él vamos a citar a otra gran figura de la misma Orden, Guerrico de Igny (1087-1157), cuya memoria celebramos hoy y que siempre queda eclipsada por el abad de Claraval. Esto ocurre en la liturgia, pero en la realidad, ambos monjes fueron muy amigos.

Guerrico ya era maestro en la escuela catedralicia de Tournai (Bélgica), cuando fue a visitar a Bernardo a Claraval, para pedirle consejo espiritual, pero éste quedó cautivado por la personalidad del abad y entró de monje en dicho monasterio. Así,  Guerrico que ya era “maestro se convirtió en discípulo, el clérigo en monje”.

Después de vivir 17 años en Claraval, fue elegido abad de Igny, donde permaneció hasta su muerte. Debido a su vasta formación intelectual y espiritual adquirida antes de ser monje, nos dejó un legado de 54 sermones litúrgicos de donde extraemos esta perla

Sigamos a Cristo en la forma de siervo y llegaremos a verlo en la forma de Dios (Domingo de Ramos I.3)

Para los Padres Cistercienses el término “forma” tiene una gran carga espiritual, pues no se trata de la mera apariencia, sino de algo muy profundo y para todos ellos, el objetivo del carisma  es conformarse con Cristo. Por el pecado, nos hemos deformado, pero con la gracia de Cristo, podemos recuperar nuestra forma primigenia, a imagen y semejanza de Dios. “Dios  no es formado, Él es la forma”,  y nosotros  estamos abocados a irnos conformando con Cristo o mejor a ser “in-formados” en él y por él, es decir, que Cristo se vaya formando en nuestro interior: pues trajo para nosotros la forma de la humildad; Él llegó hasta la cruz, que es  forma de  obediencia; su muerte es la forma de nuestra vida…

Así  lo relata San Bernardo desde su propia experiencia mística

Se trata del Verbo sin sonido, que penetra; no habla y actúa; no hiere los oídos y halaga con sus afecciones. Su rostro no tiene forma determinada, pero se forma en el alma; no  deslumbra los ojos del cuerpo, pero regocija el corazón; gratifica con el don del amor, no con algo sensitivo(Cant 31, III)

En la imagen aparecen Alejandro y Aldán de Bergondo (La Coruña), que estuvieron con nosotras hace poco y no solo sirvieron en altar de la capilla, sino también en el “altar” de la Creación, recogiendo leña por el monte de la comunidad. A los pocos días nos visitó Javier, también de Bergondo, con su madre y nos saludaron muy cariñosamente.

¡¡FELICES DÍAS TAN CISTERCIENSES¡¡

 

profesión temporal hna mª angeles osés goñi

 

En las Vísperas de San Benito, hace dos días, hizo la Profesión Temporal la hermana Mª Ángeles. Ha sido un gozo para nuestra comunidad que ella siga su Anhelo profundo de seguir a Jesucristo entre nosotras.

Participaron en la celebración, su familia que vino desde Pamplona;  las hermanas franciscanas de la Divina Pastora de África, que están de retiro en la hospedería, con sus formadoras; la fraternidad de laicos de nuestra comunidad; la comunidad de hermanas salesianas de Cambados y algún hermano salesiano, también; Dom Julio Parrilla, Obispo de la diócesis de Ríobamba (Ecuador); un grupo de peregrinos; y demás amigos y familiares vinculados a nosotras. También recordamos a quien no pudo asistir.

 

El sencillo rito cisterciense de la profesión temporal, se inicia con unas palabras de exhortación de la Madre Superiora a la novicia; después, ésta se compromete a vivir  la Regla de San Benito en nuestra comunidad de Armenteira, según los votos de  estabilidad,  conversión de costumbres y  obediencia. Y tras una oración, se despoja de la ropa de novicia para vestir la de profesa temporal: le despojarán de las propias prendas que vestía y le pondrán las prendas del monasterio (RB 58,26). En rigor, esta sabia expresión de la Regla de San Benito sobre el vestido, se aplica en la profesión solemne, pero aquí no está de más.

 

Terminamos la ceremonia compartiendo un ágape fraterno y alegrándonos por este nuevo paso de la hermana Mª Ángeles hacia una vivencia en profundidad de su bautismo, de su conformación con Cristo.

¡¡ FELICIDADES¡¡

un “pouquiño” de silencio

 

Estos días hemos tenido con nosotras un grupo de formadores de los colegios de los Maristas del Norte de España y Portugal. Acompañados por los hermanos maristas Nacho y Román, han participado en un encuentro de dos días, durante los cuales han podido contactar un “pouquiño” con el silencio y trabajar la interioridad.

Dentro de la dinámica de las jornadas, pudieron compartir un espacio con la hna Paula que les habló del monacato y de su propia experiencia personal; participaron en la liturgia de la comunidad, con el rezo de la salmodia y también tuvieron un rato de trabajo manual en silencio. Durante este tiempo de tarea, estuvieron montando cajas de jabones, solo se oía el sonido del trabajo, el crick-crack de los cartones de las cajas. Así pudieron experimentar el equilibrio tan benedictino del “ora et labora”.

Despertados a la sed del silencio, ahora les toca en su labor de formación de niños y jóvenes  cuidar la palabra y que ésta brote de su interior y autenticidad.

Hoy, en el día de la Ascensión les recordamos con cariño y que ellos y todos nosotros vivamos en “el cielo que somos”.

domingo de resurrección: el octavo día

 

Hay una película francesa titulada “El octavo día”, cuyo protagonista es un joven con  síndrome de Down. En la primera escena, este chico relata la creación a su manera, de una forma muy tierna  y vital: ..y el séptimo día Dios descansó y se preguntó si no faltaba nada, entonces, el octavo día creó a Georges.

La Biblia es un cofre que oculta los misterios de vida y de fe. Y uno de esos misterios, envuelto en mito, se nos revela en la primera lectura del Génesis (Gen 1, 24-31). Al final de la creación, el sexto día, Dios crea los seres vivientes de la tierra: los ganados, los reptiles y las bestias. Crea al ser humano y le ofrece las plantas y los animales y; el séptimo día, ve que todo era bueno, muy bueno y descansa

Para Máximo el Confesor -un monje del s VII-  la persona corona la creación, porque le es dado pasar del sexto al séptimo día, de la naturaleza al descanso, pero no solo eso, sino que existe un octavo día, en el que le es dado pasar del descanso a la deificación. En otras palabras, pasamos de lo sensible, a la mente y de ésta al corazón donde se nos da el conocer a Dios en el origen y en el fin del cosmos. En el séptimo día todavía existe el tiempo mensurable, el jronos, pero en el octavo día, cesa el movimiento temporal y entramos en la eternidad; este día está por encima del tiempo.

Y el que se ha vuelto digno del octavo día ha resucitado de entre los muertos, llega a ser él mismo, Dios, por divinización (…) y su lugar será Dios mismo (…), lugar firme (Sal 70,3)

Máximo el Confesor, relacionó de un modo admirable, la creación con la vivencia de la Pascua. Por la Pascua el mundo antiguo, sometido a la naturaleza y al tiempo, pasa a un estado nuevo que es el de la resurrección. La Pascua es la nueva Creación, que no se trata de una prolongación teleológica de la naturaleza, sino que es una innovación radical. Para él, la resurrección traspasa las puertas de la Iglesia, y alcanza a toda la Creación.

Dice Olivier Clêment: “una ola de resurrección recorre  la pasión de la historia”.

Foto realizada por Iván de la Cruz. Alcalá de Henares.

 

¡¡ FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN, ALELUYA, ALELUYA !!

descubre los tesoros del monacato cristiano

 

Puedes participar de una experiencia de vida monástica durante tres días en nuestro monasterio; seguir el ritmo de la comunidad, orar y trabajar con las monjas. Habrá alguna charla sobre temas monásticos desde la experiencia y momentos de oración silenciosa. Será un grupo pequeño con la oportunidad de conocer más de cerca los tesoros del monacato. El encuentro está abierto a participantes de ambos sexos, de menos de 45 años y  las plazas son limitadas.

El precio de las Jornadas monásticas incluyendo la estancia  y el desayuno, comida  y cena de los todos los días es de 135 € por persona.

Fechas de la primera Jornada Monástica: 6-8 de Julio del 2018

Llegada: Jueves 5 de Julio antes de las 18,30 h

Salida: Lunes 9 de Julio por la mañana

Plazo de inscripción: hasta el 23 de Junio

Fechas de la segunda Jornada Monástica: 31 de Agosto-2 de Septiembre del 2018

Llegada: Jueves 30 de Agosto antes de las 18,30 h

Salida: Lunes 3 de Septiembre por la mañana

Plazo de inscripción: hasta el 18 de Agosto

 

Para más información contactar con: 627 097 696 Hna Paula Téllez de Armenteira

Email: paula.armenteira@gmail.com

No olvides abrir tu corazón para experimentar “la fuerza de Dios en ti” como dice Thomas Merton (monje cisterciense del s XX):

Quizás soy más fuerte de lo que pienso.

Quizás hasta tengo miedo de mi fuerza.

Quizás de lo que tengo más miedo es de la fuerza de Dios en mí.

 

cuaresma: un desierto con oasis y tormentas de arena

 

Simbólicamente, a los monjes y monjas se nos denomina moradores del desierto, por vivir  en silencio y soledad, y en total despojo y desnudez interior, para buscar a Dios. Pero parafraseando a Merton, “el Espíritu vuela sobre el desierto para darle fertilidad”, y el yermo, lejos de ser un lugar de horror y vasta soledad (Dt 32, 10), se transforma en un vergel, donde sus habitantes nos convertimos en auténticos cultivadores del desierto (eremicultores).

Por supuesto que la realidad de “desierto” también existe fuera de los monasterios y el tiempo de Cuaresma, que mañana comenzamos, es el “desierto” que la iglesia nos brinda para cultivar nuestra interioridad, que no quiere decir encerrarnos en nuestro interior, sino todo lo contrario: “vestir al que está desnudo, romper los cepos, partir el pan con el hambriento, hospedar al sin techo y no te cierres a ti mismo” (Is 58, 1-9).

Las obras de misericordia que anteriormente enumera el profeta Isaías como el verdadero ayuno –una de las prácticas cuaresmales por excelencia junto con la limosna y la oración-, son interpretadas por el abad cisterciense Elredo de Rieval (s XII) de un modo muy concreto y actual, cuando se dirige a los miembros de su comunidad

Si le ofreces al hermano palabras de edificación y ejemplos buenos de vida, has alargado pan al hambriento y si en tu afecto le tiendes unos brazos compasivos, entonces has abierto la puerta de tu casa al necesitado. Acércate al hermano, atiéndelo, consuélalo rodeándole de afecto: has vestido al desnudo.

Comencemos pues, a vivir desde el Miércoles de Ceniza, los cuarenta días que tenemos por delante hacia la celebración de la Pascua, caminando por el desierto, y ¿quién sabe?, quizás encontremos una tormenta de arena o un refrescante oasis o… ¡un espejismo!

Según el amigo Elredo, saldrá a nuestro paso, cada día, el gozo y el regocijo del alma

Festividad (la Cuaresma) realmente admirable (…) donde se renueva a diario el gozo, no con sonido de palabras, sino con regocijo del alma, no con viandas materiales, sino con delicias espirituales.

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