custodiar la vida en toda su pureza ( rb 49,2 )

 

En comunión con toda la Iglesia, empezamos hoy, Miércoles de Ceniza, el tiempo litúrgico de la Cuaresma, que forma una unidad con el tiempo pascual, hasta Pentecostés. Somos pascuales, el centro de nuestra fe es la muerte y la resurrección de Cristo, que da sentido a nuestra realidad, que a veces es de cruz y otras veces de gloria.

San Benito esto lo tenía muy presente al invitar a todos los monjes, a que  juntos,  custodiasen la vida en toda su pureza durante el tiempo de Cuaresma (omni puritate vitam suam custodiore).  En el capítulo 49 de su Regla, recomienda a los hermanos las prácticas cuaresmales de la abstinencia en la comida y la bebida, la oración, la lectura de la Biblia, el silencio,…., con el fin de que nos ayuden, no a sufrir, sino a descubrir lo esencial de la Vida. Esa pureza benedictina no tiene ninguna connotación moral, sino existencial. Sería sinónimo de vivir nuestra fe en Cristo con integridad.

Así este tiempo nos irá acercando a celebrar la Pascua con una fe despojada de lo accesorio y superficial; de la inmediatez, que a veces no es tan necesaria; de los ruidos interiores y de fuera que nos impiden escuchar a Dios; del tiempo que dedicamos al móvil en vez de estar presentes en cada momento.

Nuestro Creador nos ha regalado el don de la Vida, el don de ser, que ahora nos toca custodiar, cultivar, para que florezca en esta primavera, como las florecillas silvestres del monte Castrove.

nuestra vida está escondida con Cristo en Dios (Col 3,3)

 

Esta semana hemos estado de retiro espiritual. Ya sé la pregunta es automática, pero ¿qué hacen estas monjas de Ejercicios Espirituales, si todos los días están “retiradas”? Pues, sí, una vez al año no hace daño, el ejercitarse más intensamente en la interioridad y en el encuentro con Jesucristo.

Ha estado con nosotras el padre Carlos Gutiérrez Cuartango, Prior de la comunidad de Santa María de Sobrado dos Monxes (A Coruña), compartiendo su experiencia y reflexiones de lo que significa vivir escondido con Cristo en Dios (Col 3,3), que para nada es estar entre muros, sino algo muy distinto. San Pablo está hablando a los Colosenses desde la fe y de que la vida está dentro de cada persona, porque el Reino está dentro de nosotras y nos habita un Cristo interior. ¡Qué bonito¡, pero ¿cómo experimento esto? Muy sencillo, reconociendo mis zonas oscuras, acogiéndome tal y como Dios me ha creado y teniendo la certeza de que las heridas no se eliminan, sino que se iluminan.

Hoy el evangelio habla de ser la luz del mundo (Mt 5,14), solo si me conozco a la luz de Cristo y del amor incondicional de Dios, podré irradiar algo de vida. Conocerme a mí misma no  solo es sinónimo de una introspección terapéutica, sino mucho más. Lo importante es la segunda parte de la sentencia, conocerme,sí, pero a la luz de Cristo. Y esta es la Buena Noticia de Jesús: abrirme a la acción de la Gracia cada mañana y aunque no entienda, confiar. ¡Prueba¡. Es toda una aventura, el viaje más fascinante de tu vida y Dios te llevará por caminos insospechados a contemplar el horizonte jamás soñado.

Que la Palabra de Dios y las palabras de misericordia escuchadas esto días, germinen en la tierra buena de nuestra existencia, como esta landra de carballo que encontrou acougo no musgo (esta bellota de roble gallego que encontró un lugar confortable en el musgo)

procesión de las candelas

 

Con las primeras Vísperas de esta tarde comienza la fiesta litúrgica de la Presentación del Señor en el templo. Es como el final de la trayectoria que ha dejado en el cielo, la estrella de Belén. El tiempo de Navidad declina, la estela se difumina en el firmamento para empezar a alumbrar en el interior nuestra fe.

“Cielo era Simeón que conoció al Señor infante; cielo, Ana la profetisa; cielo Zacarías e Isabel”,  dice San Elredo (s XII) Y yo ¿qué soy? Continúa el abad  de Rieval

Abismo es el alma por la grandísima profundidad de su naturaleza

Así que nos toca ir explorando esa profundidad que es nuestro interior ya que hemos sido creadas a imagen y semejanza del Creador ¿Y  qué herramientas tengo para ello? A través del silencio, del contacto con la Palabra,  paseos contemplativos  en soledad, en la salmodia comunitaria o participando de la eucaristía. Poco a poco con esta práctica espiritual se irán apartando ruidos y agitaciones y te encontrarás con Cristo. Y esto “funciona” para todos los seguidores de Jesús. Dice el salmo 63,7

La persona es profundidad y su corazón un abismo

Hoy podemos encender la lámpara de la Escritura para que ilumine nuestra realidad, podemos coger a Jesús en los brazos como hizo Simeón, manteniendo siempre la esperanza sin sucumbir a la impotencia. Y mañana, puedes ir  a participar de la eucaristía, llevando las candelas encendidas según esta bellísima costumbre de la Iglesia.

Que Cristo ilumine la fe, haga resplandecer vuestras obras, os sugiera una palabra buena, encienda vuestra oración y purifique vuestra intención (Guerrico de Igny, s XII)

roberto (báculo), alberico (monasterio) y esteban (carta de caridad)

 

Este domingo para toda la Orden del Císter tiene un sabor muy original, o sea que nos remite a nuestros orígenes, pues celebramos a Nuestros Padres Fundadores: Roberto, Alberico y Esteban. Estos tres monjes -los dos primeros franceses y el tercero inglés-, vivían según la Regla de San Benito, en el monasterio de Molesmes (Francia), el cual pertenecía a Cluny.

La organización de toda la Orden cluniacense era de tipo vertical y muy centralizada en la abadía de Cluny. Nuestros Padres Cistercienses, al fundar el Nuevo Monasterio o sea Císter (1098), querían vivir más que la letra de la Regla de San Benito, su espíritu y así surgió la Orden Cisterciense, fundamentada en la conformación con Cristo, a través de una pobreza  fecunda, un estilo de vida basado en la simplicidad, la soledad y el silencio.

Cuando la Orden del Císter fue creciendo, su organización ya no fue jerárquica, sino colegial y la red de monasterios cistercienses que llenaron Europa durante el siglo XII, estuvieron vinculados entre sí jurídicamente, de forma que había una interdependencia entre ellos, basada en el mutuo amor. La iniciativa de este desarrollo legal de las relaciones entre los monasterios -que a su vez tiene su fundamento en la unidad y el respeto-, se la debemos al abad Esteban Harding, el tercero de los fundadores, y a su sentido práctico. Esteban es conocido como amante de la Regla y el lugar.

Con Alberico, el segundo fundador, el proyecto del Nuevo Monasterio se fue consolidando y se le conoce como el amante de la Regla y los hermanos. Fue un celoso defensor de la “pobreza fecunda” -que comentamos anteriormente- y que hunde sus raíces en el trabajo realizado por los propios monjes, sin depender de los bienes que los nobles pudiesen regalar al monasterio. Vivían pobremente, pero esa pobreza fecundaba su existencia, pues les aseguraba el silencio y la soledad. Ya no dependían del exterior como las casas de Cluny cuya economía estaba basada en la llamada economía de regalo, sino que los  cistercienses inauguran la economía de beneficio, produciendo sus propias rentas.

Y en los inicios de todo, el abad Roberto, que tras varios intentos de fundar algo nuevo desde su abadía de Molesmes – de donde era abad-,  funda el Nuevo Monasterio con sus compañeros Alberico y Esteban y 21 monjes más, haciendo realidad ese espíritu de renovación del monacato que él llevaba tan dentro.

Qué este anhelo de la novedad de Cristo, inunde nuestras comunidades y a la Iglesia Universal.

comienzo del noviciado de nevy

 

El 12 de Enero, día de San Elredo, día del Bautismo del Señor (como colofón de la Navidad) da el pistoletazo de salida mi noviciado. Pidiendo que mi vida sea una carrera de fondo, un peregrinar continuo a Dios, siendo Cristo, camino y meta.

Como lectura, escogí el pasaje del encuentro de Jesús y la samaritana (Jn 4, 5-15). Me identifico con esa mujer que se ve desbordada por el encuentro con Cristo y que le genera una sed de Él tal que la impulsa a emprender un nuevo camino en su vida.

A mi ese camino me trajo aquí, a Armenteira, donde hallé el pozo del que beber: el carisma cisterciense, la regla de san Benito y una comunidad; me sentí libre, viva, real y respiré, – ¡Esta es el agua, ésta es! – me dije.

Quiero gustar del “ora et labora”, donde la oración y trabajo se funden en un continuo en el que ya no se distinguen; en un ambiente de silencio, tan necesario, para que  dé lugar al encuentro y la escucha de lo que Dios quiera decir a esta samaritana. La “lectio” diaria y constante, siempre nueva, única y personal, es el momento íntimo en el que Jesús te habla a ti. Todo esto hace que mi vida esté siendo como ir navegando en barca, meciéndose con el zozobrar del océano, en silencio, escuchando el suave rumor del oleaje. Dejándote llevar por el viento del espíritu y teniendo como vela la Palabra.

Aprendiendo de la comunidad, cómo hacerlo, pues Cristo tampoco hizo el camino solo. La comunidad es la escuela de caridad (de la que habla San Benito) y las hermanas son maestras y compañeras de camino  en búsqueda.

Una vida tras los pasos de Cristo: pobre, humilde, mansa, orante, vigilante, desprendida, disponible, peregrina y siempre sedienta de Jesús ¡qué siempre tenga sed!

Ya ves, cargada de ilusiones, alegre y con las zapatillas puestas para empezar con buen paso esta nueva etapa.

Solo me sale terminar con un

¡Te bendigo Señor por salir a mi encuentro y te doy gracias por el don de la comunidad!

de reyes y … reinas “magas” y “majas”

 

No son tres, que son cuatro y no son reyes, que son reinas y no son Magos, que son bien “magas” y “majas”…

Con las sabias y profundas palabras del abad de Rieval, San Elredo (s XII), os deseamos una Epifanía llena de claridad

¿Qué otra cosa clama hoy la estrella del cielo, sino, levántate y brilla?

La estrella que nos conduce a Jesús es la Sagrada Escritura.

La Sagrada Escritura nos muestra el camino que está significado por la estrella, la cual apareció para los tres reyes. Sed, por tanto, reyes; sea vuestra alma reina.

FELIZ EPIFANÍA ¡¡¡¡

feliz natividad de cristo

 

Neste inverno galego, con choiva  por todas partes, apareceu unha raiola de sol que alumeou o Belén. (En este invierno gallego, con lluvia por todas partes, apareció un rayo de sol que iluminó el Belén)

E falando de auga, asi di o monxe cisterciense Elredo de Rieval (s. XII), no Nadal

(Y hablando de agua, así dice el monje cisterciense Elredo de Rieval (s. XII), en Navidad)

No deseaba, pues, el agua de esa cisterna terrena, sino el agua de aquella fuente que nació en Belén

En Belén nació aquella fuente y de ella corren las aguas por todo el mundo. Tal es, sin duda, el agua en donde se lavan los que tienen en sí alguna mancha, en donde beben los que tienen sed, en donde cocinan sus crudos alimentos los que tienen hambre.

BON NADAL ¡¡¡¡

la comunidad de helfta y la ternura divina

 

 

 

Estamos en el siglo XIII, en la ciudad natal de Lutero, Eisleben, solo que él aún no ha nacido. Lo que sí nace en los aledaños de Eisleben, es Helfta (1229), una comunidad de monjas benedictinas con marcado carisma cisterciense, influenciadas a su vez por los dominicos de la época. Con semejante mezcla de sabiduría, dicha comunidad gozará de una mística femenina basada en la experiencia y en la humanidad de Cristo.

De entre estas monjas de Helfta, la Iglesia celebró ayer -16 de Noviembre- a Sta Gertrudis y pasado mañana, 19 de Noviembre, a Sta Matilde de Hackeborn . Pero en realidad, ellas dos solo son el reflejo de una comunidad buscadora que halló su fuente de inspiración en la Escritura, Liturgia, la Regla de San Benito y los autores cistercienses del siglo anterior.

Su espiritualidad, plasmada en varias obras, va al ritmo de la vida interior,

Siempre he sentido que estabas (Cristo) presente cada vez que volvía a mi interior (Sta Gertrudis).

Pero este “sentir”, no tiene nada que ver con sentimentalismos románticos, pues si muchas veces la presencia del Señor va acompañada de manifestaciones sensibles o afectivas, otras no se le ve. Entonces el Señor responde a esa invisibilidad

Por la demasiada visibilidad que estorba la visibilidad clara de los amigos, por ejemplo, como es costumbre en el abrazo o en el beso, que se privan del goce de la vista.

Influenciadas por la gran personalidad de Matilde de Magdeburgo –beguina que ingresará en Helfta en 1271-, la experiencia de la “supletio”, impregnará la teología de Helfta. Cristo,  en su inmensa misericordia, suple la fragilidad humana y nos une a Él con pureza de corazón. La acción de la Gracia, está siempre presente y practican un ascetismo positivo, encaminado a la unión íntima con Cristo. Nada de sufrimiento para alcanzar la salvación, ni asomo de un Dios justiciero, todo lo contrario, la ternura divina.

Ahora nos toca a la Iglesia de hoy, hombres y mujeres, rescatar esta cristología femenina tan liberadora y vital.

hildegarda de bingen y el verde refrescante

 

 

En el último dibujo que realizó Hildegarda de Bingen aparecen las figuras de la Sabiduría y la Caridad. Hace pocos días, el nueve del noveno mes de este año 2019 (juguemos con las cifras: 9-9- 2019), se celebró el noveno centenario de la Carta de Caridad, documento fontanal de la Orden del Císter. La conmemoración tuvo lugar en el Real Monasterio de las Huelgas (Burgos) y nuestra comunidad contribuyó al evento con un “cordial” jabón de glicerina.

Pero volvamos a Hildegarda, cuya memoria recuerda hoy la Iglesia litúrgicamente. Ella también jugaba con las cifras y descifraba  el mensaje que Dios nos envía a través de la Creación, de la Sagrada Escritura, de los sonidos y las imágenes.

Tres monasterios fueron importantes en su vida. El primero el cenobio benedictino  de Disibodenberg, de raíces celtas, pues fue fundado en el s VII por monjes irlandeses, donde ella entró de niña; el segundo, el que ella misma fundó a orillas del Rhin, Ruperstberg, algo atípico en la época, que una monja fundase su propia comunidad femenina  ; y el tercero, el monasterio de Eibingen, también fundado por ella y que visitaba dos veces a la semana cruzando el Rhin en barca.

Podemos citar también tres personas nucleares en su biografía. En primer lugar, Jutta, su maestra en Disibodenberg, que aunque pasa desapercibida, instruyó a la niña Hildegarda en el carisma benedictino y supo ver y potenciar en ella todas sus cualidades  intelectuales, artísticas y espirituales. La discípula con el tiempo se convierte en maestra e Hilegarda volcará toda su experiencia y afecto en  Richardis. La muerte prematura de esta su discípula predilecta, llevará a Hildegarda a pasar por un duelo sanador. Lo mismo que la pérdida de su primer secretario, Volmar, y tercera persona importante en su vida. Habían compartido cuarenta años de trabajo en común y confidencias. También tuvo que elaborar la pérdida de este monje y amigo.

Para terminar, aunque sus escritos fueron muy abundantes y variados, son tres los libros visionarios, basados estos tres en la estructura “visión-audición”, según la cual, la profetisa del Rhin, tenía una visión – que plasmaba en una imagen-, acompañada de una voz divina. Después,  va desgranando esa audición y enriqueciéndola con la Palabra de Dios y sus  propias reflexiones teológicas.. El primero de los libros se titula “Scivias”, y lo escribió en Disibodenberg y los otros dos – “El libro de los méritos de la vida” y “El libro de las obras divinas”-, los redactó en el monasterio fundado por ella y contribuyeron al florecimiento vital y litúrgico de la nueva comunidad de monjas.

En la actualidad, la fe y el dinamismo de Hildegarda, siguen vivos en cada una de nosotras y  nos  acompaña todos los días, entre potingues, con su amor a la Naturaleza y su deseo de  sanación, haciendo un refrescante jabón verde con forma de corazón…

 

san bernardo embebido en la palabra divina

 

Hace dos días tuvimos la suerte de poder escuchar en comunidad, a la religiosa del Sagrado Corazón, Dolores Aleixandre y gozar de su estima tierna y viva por las Escrituras. Y ello nos lleva a que hoy, en el día de San Bernardo, no se puede hablar de él, sin mencionar la Palabra de Dios, fuente de su inspiración.

Como el mismo Abad de Claraval dice, “hablamos con palabras, pero la Palabra no habla”. Esta sentencia suya nos invita a entrar en el secreto del silencio que es donde podemos oír la voz de Dios, sin palabras, sin sonidos.

En la práctica monacal de la lectio, lo que se trata, es de contactar con esa voz del Padre que se nos da a través de la Biblia. La lectio se ejercita todos los días, entre el naranja y el violeta del amanecer, cuando todavía es noche y va despuntando el sol que nace de lo alto, que es Cristo. La intimidad  entre la Escritura y la monja llega a su culmen en el silencio de la mañana, con el trino de los pájaros, el sonido de la lluvia y el canto madrugador del gallo; por la ventana entra el aire fresco de un nuevo día preñado de vida y bendición.

El contacto asiduo –y esto es lo importante, la asiduidad-, con la Palabra, nos guía, en y con Jesús, a ese lugar dentro de cada una de nosotras, donde resuena su Presencia.

Hay en la persona, en lo profundo de su corazón, alguna palabra sin voz, sin sílabas, sin forma alguna. (Guillermo de Saint- Thierry)

FELIZ DÍA DE SAN BERNARDO ¡¡¡¡

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