un viejo tronco llamado simeón

 

Mañana celebraremos la fiesta litúrgica de la Presentación del Señor y nos llegan las palabras iluminadoras del abad cisterciense Guerrico de Igny (s XII), para entrar en ella con el corazón esponjado

Ved como arde el cirio en las manos de Simeón. Encended también vuestros cirios con aquella luz.  Me refiero a las lámparas que el Señor manda que tengamos encendidas en nuestras manos. Acercaos a Él y quedad iluminados, no llevéis solo las lámparas en vuestras manos, sino sed vosotros mismos lámparas que arden por dentro y por fuera, para vosotros y para el prójimo. ¡Que la lámpara esté en el corazón, y en las manos, y en los labios¡ ¡La lámpara en el corazón luzca para vosotros; la lámpara en las manos o en vuestros labios ilumine a vuestro prójimo¡ La lámpara del corazón es la piedad de la fe; la lámpara de las manos es el ejemplo de la acción; la lámpara en los labios es la palabra de edificación.

También el corazón, las manos y los labios de este viejo árbol están iluminados, porque hunde sus raíces en el torrente de agua viva que atraviesa el monasterio y porque con el tiempo, entre su arrugado tronco, da cobijo y abraza tiernamente a hongos trepadores, musgos y líquenes, débiles telas de araña,… como el anciano Simeón que tomó al Niño en sus brazos.

Así que, si queréis encender en vosotros tantas lámparas, acercaos a la fuente de la luz y quedad iluminados; quiero decir que os acerquéis a Jesús, que brilla entre las manos de Simeón.

el objetivo de una carta es …

 

El objetivo de una carta es dirigirse a los ausentes como si estuvieran presentes, y reunir en un mismo amor a los que la distancia separa (Esteban Harding)

Y así, Esteban Harding, unos de los tres Padres fundadores de Císter junto con Roberto y Alberico, cuya solemnidad hoy celebramos, nos dejó un legado en forma de CARTA, que constituye el documento jurídico por excelencia de la Orden y representa el vínculo de todas las comunidades que pertenecemos a ella.

Viendo como “El Nuevo Monasterio” –Císter- empezaba a extenderse, el Abad Esteban, hombre de palabras afables, semblante risueño, y siempre alegre en el Señor, vio la necesidad de redactar un documento que también sirviera de legado y cuidado solícito para las futuras generaciones de monjes.

Quiso denominarlo CARTA DE CARIDAD. En él se establecía, cómo, de qué manera, y con qué caridad permanecerían indisolublemente unidos sus monjes, dispersos físicamente en las Abadías de las diversas regiones.

Su redacción pasó por diferentes etapas.

Una primera proviene del documento de fundación de la Abadía de Pontigny, sin fecha, y a la que se denominó “Carta Caritatis et Unanimitatis”.

La segunda se denominó CARTA CARITATIS PRIOR, fechada en 1118 y aprobada mediante Bula correspondiente, por el Papa Calixto II, durante su primer año de pontificado, el 23 de diciembre de 1119.

¿Por qué llamarla Carta de Caridad?, porque en la relación entre abadías madres e hijas, no se pretendía ningún tipo de impuesto que no fuera la caridad, ni otro beneficio que no fuese el bien espiritual y temporal de todos los hermanos.

En ella se establece la observancia, en todo, de la Regla de San Benito; que se utilicen los mismos libros y se tengan las mismas costumbres; una visita anual de la Abadía madre a las Abadías hijas; y que una vez al año todos los abades se reúnan en el “Nuevo Monasterio” para tratar del progreso espiritual de las comunidades, ver si hay algo que enmendar, corregir o añadir respecto a la puesta en práctica de la Regla de San Benito y la marcha de la Orden, y para el restablecimiento de la paz y la caridad mutua, si fuera necesario.

¡Este año, pues, estamos de fiesta! ¡Celebraremos los 900 años de la redacción de la CARTA CARITATIS PRIOR! Y el año próximo la continuaremos con la celebración de los 900 años de su aprobación.

Queremos seguir renovando, cada día, el gozo y la alegría de la fraternidad compartida.

Como nos legó Esteban parafraseando el texto de San Pablo

No tengáis deudas con nadie, a no ser la del amor mutuo (Esteban Harding)

¡¡ FELICIDADES A QUIENES BEBEMOS DE LA FUENTE DEL CÍSTER ¡¡

una estrella con su blanca luz…

 

“Una estrella con su blanca luz, nos conduce hasta Jesús”.

Hoy celebramos la Epifanía del Señor que rigurosamente, su etimología es:   epi =sobre y fanía= manifestación, es decir, el Señor se nos manifiesta como la estrella sobre el portal de Belén. Pero en este día, la liturgia no solo hace referencia al misterio de la manifestación del Señor a los Magos de Oriente, sino también a su manifestación en las aguas del Jordán, en su Bautismo y en las bodas de Canaán, al convertir el agua en vino.

Así lo relata San Bernardo en su Sermón 4º de la Epifanía

Tres son los motivos que nos impulsan a celebrar esta festividad. En este día, una estrella nueva anunció el nacimiento nuevo del rey y guió a tres Magos de Oriente hacia Belén para adorar allí a Cristo. Con sus místicos regalos reconocieron en el oro al rey; en el incienso a Dios y en la mirra al ser humano.

En este mismo día, Cristo Jesús, al cumplir los treinta años, se presentó a Juan el Bautista para practicar la justicia perfecta; no se sometió el menor al mayor, ni el igual al igual, sino el supremo al más pequeño. El esclavo bautizó al Señor; el discípulo al maestro; la criatura de barro a su alfarero; el impuro al puro; el ser humano a Dios.

Un año después, coincidiendo en las mismas fechas según se cree, transformó el agua en vino (…) Con este milagro manifestó su gloria.

 

¡¡ FELIZ AÑO 2018, QUE COMENCEMOS CON LOS OJOS ABIERTOS PARA VER AL SEÑOR !!

mística “galega” benedictina-cisterciense

 

El pasado día 16 de Noviembre celebrábamos en el orden monástico a Santa Gertrudis de Helfta, monja benedictina –cisterciense del siglo XIII. Y qué mejor día para compartir con nuestras hermanas benedictinas de Trasmañó en Redondela (Pontevedra).

Participamos de la misa y de la mesa en una jornada en la que compartimos nuestra amistad, fraguada desde hace muchos años. Al llegar a Armenteira, desde el monasterio de Alloz (Navarra), las hermanas benedictinas fueron un apoyo muy grande en los inicios de nuestra comunidad y, ahora lo siguen siendo con su vitalidad y cercanía. Todo hay que decirlo, nosotras vendemos sus deliciosas pastas artesanas en la portería.

Pero ¿cómo puede ser una monja, como Gertrudis la Magna, cisterciense  y benedictina a la vez? Pues resulta que la comunidad de Helfta (en la actual Alemania) era de tradición benedictina, pero de modalidad cisterciense o más bien bernardiana. Dicho cenobio nunca fue admitido jurídicamente en la Orden del Císter, pero sus moradoras se inspiraban en los escritos de San Bernardo –también en Guillermo de Sant-Thierry y Elredo de Rieval-, y la influencia del abad de Claraval, era tal en aquella época dentro de la esfera monástica, que muchos monasterios adoptaron el estilo cisterciense y entre ellos, el de Santa Gertrudis.

La comunidad femenina de Helfta contaba con la formación espiritual e intelectual de franciscanos y dominicos y destacó como un círculo avanzado de mística, pues sus monjas vivieron una espiritualidad basada en la humanidad de Cristo. En un ritmo de vida equilibrado entre liturgia, lectio divina, trabajo, fueron descubriendo a un Jesús encarnado en lo cotidiano, desarrollando una intensa vida espiritual, una frescura en el amor comunitario y una gran libertad de corazón (libertas cordis). Hablaban por ejemplo del término  “supletio” o suplencia para explicar que la Gracia de Dios suple nuestra debilidad y Santa Gertrudis la Magna escribía dirigiéndose al Señor

No he leído u oído que hubiera algo preferible a las delicias que por tu gracia conozco que preparaste tú mismo para ti en lo más íntimo de mi ser.

Ellas fueron la inspiración de la mística renana del siglo posterior de conocidas figuras  como el Maestro Eckhart, su discípulo Tauler o Jan van  Ruysbroeck.

…Y a nosotras que también nos sigan inspirando nuestras intrépidas amigas de Trasmañó ¡¡¡¡

san benito: sostuvo los brazos en alto hasta la puesta del sol

 

Mañana, la familia benedictina y cisterciense estamos de enhorabuena por la celebración de la Solemnidad de San Benito. Si quieres sumergirte en la sabiduría monástica de este Patrón de Europa, te recordamos la convocatoria de una experiencia monástica de tres días (del 21 al 23 de julio) con nosotras.

El hagiógrafo suizo Walter Nigg, en el siglo pasado, fue uno de los primeros en evitar las descripciones dulzonas y abrirnos el camino hacia la compresión de la verdadera naturaleza de los santos. En su libro “La esperanza de los santos”, escribe

Ya cercano a la muerte, San Benito se incorporó del lecho de su enfermedad y se mantuvo de pie ayudado por sus discípulos, porque ya las fuerzas le abandonaban. En pie, como los orantes, con las manos alzadas hacia el cielo, y en medio de oraciones exhaló  el santo su último aliento, el año 550.

Morir de pie es sumamente raro y por eso causa tanta impresión ¿Qué quiere decirnos con ello San Benito? Pensaba sin duda en la vigilancia que debe mantener la persona hasta el postrer instante.

Nos viene a la memoria el pasaje del Éxodo en el cual Moisés alzando los brazos, invocando a Yaveh, hacía que los israelitas ganasen la batalla contra los amalecitas, y si los bajaba, perdían. Como se cansaba, Aarón y Jur, le sostenían los brazos, uno a cada lado y así  “sostuvo los brazos en alto hasta la puesta del sol” (Ex 17,12), hasta que derrotando a sus enemigos.

En el monacato medieval, era muy frecuente la semejanza entre Moisés y San Benito, pues la fiesta del patriarca de Occidente, caía normalmente durante la Cuaresma, tiempo litúrgico en el que las lecturas hablan de Moisés. Así, el abad cisterciense del s XII, Guerrico de Igny, comenta que ambos patriarcas fueron legisladores, sin embargo

Moisés, por la dureza de corazón de los israelitas les dio unas leyes; y San Benito, solo ha dado la pureza evangélica y una norma de vida muy simple; (…) escribió una regla perfecta de vida, diáfana en la expresión, notable por la discreción. (Sermón 4 en la Festividad de San Benito)

En los Sermones sobre el Cantar de los Cantares, San Bernardo habla del encorvamiento de la persona, porque vive desconectada de sí misma. Hemos sido creadas a imagen y semejanza de Dios, pero nos hemos ido a vivir a la región de la desemejanza por el mal y el pecado. Pero la persona encorvada –no solo por fuera, sino también por dentro-, está llamada a convertirse en un ser erguido, que camina entre el cielo y la tierra. Es decir, a recuperar su unidad, teniendo en  Cristo el modelo y la gracia para este dinamismo de transformación radical.

Aunque Dios le dio al ser humano un cuerpo que se mantiene erguido, esta rectitud corporal de la persona, en su constitución exterior y de una materia más vil, quizás sea para advertirle que, como hecho a imagen de Dios, debe mantener su espíritu erguido en rectitud (…) ¿Habrá deformidad mayor que llevar un alma encorvada dentro de un cuerpo bien erguido? (quam curvum recto corpore genere animum)

Ya sabes a caminar con rectitud, con la verticalidad del poste de la foto en donde puedes descubrir, si miras con atención, al pajarito de San Ero.

tres días de experiencia monástica

 

Te invitamos a que puedas tener una experiencia de vida monástica durante tres días en nuestro monasterio. Podrás orar y trabajar con las monjas, habrá alguna charla sobre temas monásticos desde la experiencia y, momentos de oración silenciosa. Será un grupo pequeño con la oportunidad de conocer más de cerca los tesoros del monacato. El encuentro está abierto a participantes de ambos sexos, pero las plazas son limitadas.

Fechas: 21-23 de Julio del 2017

Llegada: Jueves 20 de Julio antes de las 18,30 h

Salida: Lunes 24 de Julio por la mañana

Para más información contactar con:

Teléfono 659 015 229 Hna Paula Téllez González

Email: paula.armenteira@gmail.com

Thomas Merton dice que

Las palabras de Cristo se convierten en el indecible latido de un Corazón, dentro del corazón de la propia vida.

 

Que hoy, en la Solemnidad del  Corazón de Jesús, el latido del mundo vaya al unísono con el de Cristo, pues son un solo corazón.

con la buena gente de ourense

 

Este fin de semana pasado, ha sido “moi ourensá” (muy orensano), pues estuvieron en nuestra casa un grupo nutrido de personas pertenecientes a las parroquias de San Pío X de Orense, San Ildefonso de San Cibrao das Viñas y Santo André de Rante , realizando un retiro de Cuaresma, de silencio y oración. Y además, dos de nuestras hermanas fueron -el día de San José-, al Monasterio Cisterciense de Oseria (Orense), a la profesión solemne del monje, Armando Lima Oliveira.

Cuenta una antigua leyenda que a San Pacomio (s IV) –monje fundador del cenobitismo en Egipto- los cocodrilos le ofrecían sus lomos para que cruzase el río Nilo. ¿Qué nos quiere transmitir esta simpática anécdota? Que ya los primeros moradores del desierto, vivían integrados en la Creación, en absoluta armonía con su entorno; conectados con el Creador, a través de la oración y el  trabajo manual. Esta puede ser la síntesis de la encíclica papal Laudato Si´, sobre la ecología, y que el grupo interparroquial orensano eligió como tema de su retiro. Y de cara a la Semana Santa, meditaron sobre sencillas cruces naturales, fabricadas por ellos mismos, que permanecieron en los alrededores del monasterio.

 

 

 

Nuestro hermano Armando, natural de Viana do Castelo (Portugal), ha dado el paso de ser profeso solemne, para vivir en profundidad el camino cisterciense en su comunidad de Oseira. Aunque litúrgicamente era el tercer Domingo de Cuaresma, durante toda la ceremonia, la capilla estuvo  iluminada por la luz tabórica de la Transfiguración.

 

 

 

Y en el momento de la consagración, el haz de luz, incidió con fuerza sobre el altar y al terminar la comunión, se retiró a otra zona de la estancia. El nuevo profeso pidió primero pertenecer a la Orden del Císter, escuchó postrado en el suelo la oración de las letanías

 

 

 

y tras leer y firmar en el altar la cédula de profesión, fue bendecido por el superior D. Alfonso Lora. Finalmente recibió su cogulla de monje, para ocupar su sitio, entre sus hermanos, en el coro.

 

 

¡¡¡ muchas felicidades, armando, y ya sabes,… a volar con esas anchas mangas !!!

amantes del desierto

 

Escribe Thomas Merton

La vocación de la persona es la soledad.

Pero no una soledad entendida como que cada individuo es un ser triste y solitario, sino como sinónimo de identidad verdadera, de esencia; de alegría profunda y de silencio. Precisamente esta soledad o quies monástica, como les gusta decir a los primeros cistercienses, es el pilar de nuestro carisma.

Hoy que conmemoramos a Nuestros Padres Fundadores, Roberto, Alberico y Esteban, es un momento propicio, para hacer memoria y descubrir, que debajo de su deseo  de vivir el espíritu de la Regla de San Benito -y no la letra-, está ese anhelo profundo de “servir al Señor con mayor provecho y tranquilidad”, esa tranquilidad es la “Quies”.

En los documentos primitivos de los orígenes de Císter, está bien explícita esa búsqueda incansable por vivir la paz, la soledad, hasta tal punto que Gilberto de Hoyland –monje cisterciense del s XII en Inglaterra-, apuntará que la quies es el móvil principal en las soluciones adoptadas por los cistercienses.

Para poder entrar en esa paz monástica tan anhelada, los primeros monjes salidos de la abadía de Molesmes, se decantaron por “un lugar de horror y vasta soledad” (Dt 32, 10) –según lo nombran los textos fundacionales-, llamado Císter, que para ellos era el “desierto”, lugar de encuentro con Dios. Paradójicamente, el topónimo de Císter -según algunos autores-, viene de `cisterna´, por la cantidad de agua allí encontrada. Nilo el asceta (s V) habla de “la humedad de las pasiones”, contra las que tenían que luchar los padres del Desierto. Del mismo modo, los primitivos moradores del lugar de Císter, tenían que mantener el combate interior, prestando atención a los vaivenes de sentimientos y pensamientos, para poder vivir esa paz profunda que está en lo hondo de nuestro corazón. En el Nuevo Monasterio –nombre que recibió Císter en sus inicios para distinguirlo de Molesmes, su casa de origen-, se guardaba el silencio de las arenas del desierto y con esta actitud de soledad exterior y vigilancia interior, los cistercienses se ganaron el apelativo de: amantes del desierto.

Otra denominación muy suya, era la de “pobres de Cristo” o “pobres con Cristo pobre”, pues para poder salvaguardar la amica quies, vivían del trabajo de sus manos, saliéndose de este modo del sistema económico feudal y pudiendo, por tanto, practicar una pobreza fecunda (paupertate foecunda). Aunque de nuevo parezca contradictorio -¿cómo puede ser una pobreza y a la vez fecunda?-, no lo es, pues ellos no trabajaban para hacerse millonarios, sino para mantener su economía de modo que les permitiese vivir en soledad. El silencio era su oro.

En la noche, el frío también llega a estas latitudes, donde las estrellas brillan en azul y el desierto se convierte en paradisus claustralis.

transparentando a thomas merton

curso-cao

 

A las 16,30 h empezamos el curso con Merton. Así  anunciaba proféticamente Ana, nuestra superiora, que íbamos a disfrutar de la sabiduría de Thomas Merton  y de su espíritu, a través de nuestro amigo y sabio profesor, Ramón Cao Martínez. Ramón, tiene el don de hacerse transparente, dejarse traspasar por la persona de Tom y comunicarnos las reflexiones del monje de Getsemaní  – en esta ocasión sobre la muerte-, iluminadas por su amplio saber literario y  su exquisito conocimiento de la trayectoria vital del trapense.

Aparentemente, el tema es un poco tétrico, pero solo en apariencia, pues compartir comunitariamente sobre la muerte, nos ayuda a vivir. Así de simple y real, en un solo verso nos lo sintetiza el poeta y maestro zen, Rafael Redondo

No te mueras sin vivir, no vivas sin morir

Para Tom, como cordialmente llama Ramón Cao a Merton, la muerte no viene de fuera, no es un acto pasivo, sino un acto de plena consciencia y analiza lúcidamente que significa que sea el “fin de la vida”,  no entendido éste como terminación, ruptura o acabamiento de la existencia, sino como su meta u objetivo. Así termina el ensayo del cisterciense que comentamos sobre la muerte

La muerte conduce a la vida a su meta. Pero la meta no es la muerte, la meta  es la vida perfecta.

El biófilo -amante de la vida- maestro Ramón contaba con una alumna aventajada, su mujer Teresa, que también participó como una hermana más en las jornadas. Y el dorado  de las hojas, en esta semana tan mertoniana, vino acompañado por nuestras amigas de Madrid –Mercedes, Mª Carmen y Dorita-, que también en su transparente presencia, nos ayudaron a envolver jabón,  participaron en la liturgia y disfrutaron de sus acostumbrados paseos otoñales por la ruta de los molinos.

 

los-3-angeles

 

Los pasajes evangélicos de estos últimos días del año litúrgico, con su tono apocalíptico, el campanario  tocando a muerto alguna tarde y, la lluvia y la niebla envolviendo la piedra del monasterio, crearon una atmósfera apropiada, solo nos faltó que se apareciera la “Santa Compaña”, que algunas noches deambula por el cenobio.

San Bernardo y la sinfonía inacabada del cantar de los cantares

San Bernardo

 

Estamos de fiesta grande en toda la Orden del Císter, al celebrar hoy a San Bernardo, personalidad arrolladora, gracias a quien la espiritualidad cisterciense se extendió por toda Europa desde el siglo XII hasta nuestros días. Pues por entonces, el abad de Claraval fundó muchos monasterios, y en la actualidad, sus escritos son fuente de inagotable inspiración para el carisma cisterciense.

Entre sus obras, destaca el Comentario al Cantar de los Cantares, texto que quedó inconcluso, porque le sorprendió la muerte el 20 de Agosto de 1153, mientras trabajaba en él.

Dentro del ámbito cisterciense, el libro de la Biblia del Cantar de los Cantares, es el que más configura, desde la raíz, nuestro carisma. Viene a completar la búsqueda de Dios esbozada en la Regla de San Benito, para orientarla hacia la intimidad con Dios. Intimidad  entendida no como algo romántico, sino como una profunda aspiración de vivir cada día con mayor intensidad nuestra fe y conformación con Cristo.

En el primer Sermón del Cantar, San Bernardo nos invita a entonar este cántico, no con la boca, sino con el corazón y a escuchar su mensaje sonoro

Non est strepitus oris, sed iubilus cordis;

Non sonus labiorum, sed motus gaudiorum

(No es un sonido de la boca, sino un júbilo del corazón;

No es una inflexión de los labios, sino una cascada de gozos)

Y continua diciendo que esta armonía no se puede percibir desde fuera, ni en público, sino que solo la escucha el que la canta y a quien se dedica, es decir, el esposo y la esposa.

En un lenguaje  poético y místico, después de la experiencia de toda una vida – metido en todos los conflictos de su Orden, de la Iglesia y del entorno político y social de su tiempo-, San Bernardo, no se despega un ápice de lo cotidiano, y finaliza este primer sermón, con un toque de realidad

Ya hemos consumido el tiempo y urge que marchemos al trabajo manual, según lo exige nuestra pobreza y nuestro género de vida.

¡Qué bien!, podemos disfrutar de esta fiesta, hoy y mañana, porque mañana es Domingo y no hay que trabajar.

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