¿Qué sentido tiene todo lo que hemos pasado y seguimos pasando con el coronavirus? ¿Qué sentido tiene la vida? San Benito encontró la respuesta a este interrogante universal en un versículo del salmo 33,16. Así de claras son sus palabras iniciales en el Prólogo de su Regla.

Si deseas gozar verdadera y perpetua vida, apártate del mal y haz el bien, busca la paz y corre tras ella

La Regla de San Benito es puro Evangelio, por eso transmite la verdad de Jesús que nos salva y nos hace libres. Y es lo que la ha hecho inmortal a lo largo de los siglos. Hoy, el monacato benedictino y cisterciense continúa viviendo según esta Regla, que está marcada por el equilibrio y la flexibilidad.  Actualmente, algunos aspectos han cambiado, pero la búsqueda de Dios a través de la humildad, permanece.

Humildad, esta palabra, en nuestros días nos suena un poco extraña, pues a veces la identificamos con ser tonta o dejarnos arrastrar por las demás. Nada de eso, la persona humilde es una persona libre, que ha realizado todo un camino interior de desprendimiento y silencio, hasta llegar a despojarse de su propia voluntad.

Si hay algo que define el benedictinismo es este proceso de abajamiento humilde en comunidad. La vida cenobítica o vida en común es el hábitat en el que se va aprendiendo a  despojarnos de nuestra voluntas propria en favor de la voluntas communis. Y este fue el camino que siguió Jesús y le llevó a la intimidad con el Padre, a la compasión desde las entrañas para con toda la humanidad y a su entrega, sin nombre, en la Cruz.

Están de moda el silencio, los alimentos vegetarianos, la ecología, la hospitalidad,… y San Benito ya vivía todo esto hace mucho tiempo.

Raissa Maritain, filósofa, judía convertida al cristianismo, que vivió en Francia en el siglo XX, conocía la regla benedictina, pero en el párrafo siguiente no se refiere a ella, sino a una búsqueda, a un deseo que toda persona lleva en su interior. Así nos lo cuenta con su más delicada mística

Yo solo busco verdaderamente aquello de que tengo necesidad para justificar la existencia, lo que me parece necesario para la que la vida no sea una cosa absurda y cruel. Tengo la necesidad de la alegría de la inteligencia, de la luz de la certidumbre, de una regla de vida fundada en una verdad sin defecto.

¡¡FELIZ DÍA DE SAN BENITO, PATRÓN DE EUROPA!!