lluviaMonotonía de lluvia tras los cristales…decía Machado. Hay mañanas en que no amanece. La brétema galega colorea de blanco todo el paisaje y lo mantiene como entre algodones. Pero hemos de sacudirnos la saudade. La huerta sufre. Los saben las más ancianas. Dicen: ha bajado la peste. Porque la peste baja hasta que acampa en el agujero del valle y se queda. Y es una peste para las plantas, que se ponen feas y llenas de enfermedades. Así que, después del rezo de Tercia nos hemos cogido la mochila de fumigar y a la tarea. ¿Fumigar? ¿Se puede fumigar en un huerto ecológico? Se puede…ortiga, cebolla, aceite de neem…y hoy…tabaco. Una amiga fumadora nos guardó las colillas durante un mes y las tuvimos macerando en agua por espacio de dos días. Esta mañana lo hemos colado y listo!.

pulverizarAunque llevamos ya días sin ver el sol, el invernadero intercepta cada rayo y lo proyecta sobre los tomates y pimientos…a pesar del día que hace ¡están sonrosaditos!

cosechaY de vuelta al Monasterio, un rico aperitivo. Los higos son un fabuloso tónico para todas las personas que hacen un gran esfuerzo físico o intelectual. Es verdad que tienen muchas calorías pero lo compensan con su gran contenido en fibras, sales y agua. Y aunque no seas deportista, ni intelectual, ni estés en edad de crecer…unos poquitos (y si es posible cogidos del árbol) no le pueden hacer mal a nadie.

Higo