Antes de comenzar la procesión del Domingo de Ramos, el claustro estaba desierto, pero solo a primera vista, pues los camelios siguen en flor y las pequeñas lavanderas no paran de brincar sobre el césped.

Jueves Santo, día de la Cena del Señor, nuestras calles e iglesias están vacías, pero solo en apariencia, pues los corazones de todos los cristianos arden por celebrar la Pascua. Acontece mucho más de lo que podemos vislumbrar, así que sigamos confiando en el  Señor.

Dios realiza su propia obra, mientras que el alma solo vislumbra nada e inercia (Jacques Maritain)