El sonido armonioso de las preguntas

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Un poquito antes de la hora de Sexta de ayer, nos visitó un grupo de estudiantes de Primero de Bachiller del Colegio de los Jesuitas de Vigo. Venían de hacer la Ruta de los Molinos (cuesta arriba) y Armenteira era parada obligada antes de continuar su camino hacia Dorrón, donde iniciarían un retiro de tres días para preparar el curso y las próximas confirmaciones. Recalar en Armenteira tenía también como objetivo escuchar el testimonio de una hermana que quisiera contar “su historia”. Los porqués, los cómos, los cuándos…de alguien que ha asumido un estilo de vida un poco ¿diferente? La hermana Leire, se encontró muy a gusto en medio de tantos interrogantes.

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Como no se trata de teorizar, lo mejor en estos casos es crear el clima adecuado para que las preguntas (que son vibraciones de la curiosidad del alma) puedan fluir libremente. Ninguna de las cuestiones planteadas eran obvias aunque los adjetivos eran lo suficientemente elocuentes como para dar lugar a una explicación en profundidad…pues cuando alguien pregunta ¿y no preferirías tener una vida normal? es una fabulosa oportunidad para aclarar qué es eso que consideramos normal. ¿Nos humaniza nuestra vida, nos sensibiliza, nos ensancha?…esa es la pregunta escondida.

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Poco a poco fuimos entrando en lo real…¿echas de menos a tus amigas, a tu familia? ¿qué voto es el más difícil de cumplir? ¿puedes ver series de televisión? ¿cómo fue la muerte de la hermana Alicia en comunidad?

Todo era rico, vital…también humorístico. Una pregunta vibró en la capilla de Armenteira: ¿cuándo tenías 17 años querías ser monja?…¡no!… la reflexión llegó inmediatamente después…”yo no tenía referentes de monjas de vida contemplativa, de vida monástica…es imposible proyectarte sobre un modo de vida que no conoces pero…sí recuerdo que conectaba con la sencillez, con la naturaleza, con el silencio, con la oración…y todo eso quería ser vivido, plasmado…¡hasta que comprendí que podría experimentarlo más fácilmente en un Monasterio!…en este Monasterio.

Una hora privilegiada de acercamiento mutuo…con 17 años está todo por hacer…pero si a esa edad, si en ese primer escalón de la vida adulta, alguien puede empezar a preguntarse ¿qué dice mi corazón, cómo late aquí…allí? la confianza en uno y una misma irán marcando el itinerario personal. Y nada hay más apasionante que aprender a escuchar el propio corazón y dejarse guiar por él.

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