Los árboles no mienten

 

tierra sagrada

Hemos visto con desolación una espesa nube de humo negro que se ha suspendido sobre nuestro cielo durante días enteros. El Monte Pindo estaba siendo arrasado por las llamas.

“El ser humano está llamado a ser el ángel de la guarda de la Tierra”, dice Leonardo Boff, “a convivir con las demás especies y a completar la obra de Dios, dejada intencionalmente incompleta. Fuimos creados creadores y co-creadores. Todo el universo está en proceso de génesis, también la vida.”

Destruir un monte es destruir la vida y si la vida muere ¿somos tan ingenuos de pensar que nosotros sobreviviremos?

El jefe piel roja Seattle, en la carta que dirige en 1856 al gobernador del territorio de Washington dice:

Una cosa sabemos. la Tierra no pertenece al hombre. Es el hombre quien pertenece a la Tierra. De eso estamos seguros. Todas las cosas están interligadas, como la sangre que une a una familia; todo está relacionado entre sí. Lo que hiere a la Tierra, hiere también a los hijos y a las hijas de la Tierra. No fue el hombre el que tejió la trama de la vida; él es meramente un hilo de ella. Todo lo que haga a la trama, se lo hará a si mismo.

Los árboles quemados, desnudos de savia sobre esta tierra celta no pueden mentir. La conciencia ecológica no es una moda, es la voz de la Tierra, inconfundible, nuestra.

 

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