Las hermanas de Armenteira os deseamos Feliz Navidad, con este profundo texto del monje cisterciense Thomas Merton, titulado “El simple hecho de mi humanidad”:

 

¡La alegría de ser persona! Este hecho, que soy persona, constituye una verdad y un misterio teológicos. Dios se hizo ser humano en Cristo. Al convertirse en lo que yo soy, Él me unió a Sí mismo e hizo de mí su epifanía, de manera que ahora se supone que yo lo revelo a Él. Mi existencia misma como ser humano depende de que, en virtud de mi libertad, yo obedezca Su luz, permitiéndole así revelarse a Sí mismo en mí. Y el primero en ver esta revelación es mi propio yo. Yo soy Su misión para mí mismo y, a través de mí, para todos los demás. ¿Cómo podré yo verlo o recibirlo a Él, si desprecio o temo lo que soy, una persona? ¿Cómo puedo amar lo que soy –un ser humano-, si odio al ser humano en los demás?

El simple hecho de mi humanidad debería ser fuente inagotable de gozo y placer. Al alegrarme por aquello que mi Creador ha hecho de mí, estoy abriendo mi corazón a la salvación que me ofrece mi Redentor. Es una manera de saborear las primicias de la redención y la restauración. El gozo de ser persona es tan puro que quienes tienen una comprensión cristiana débil pueden incluso llegar a confundirlo con el gozo de ser algo distinto del ser humano, por ejemplo, un ángel o algo parecido. Pero Dios no se hizo ángel, se hizo ser humano.

¡¡FELIZ NAVIDAD!!