¿Cuáles son las fuentes de mi fuerza?

cesta huevos

 

En un pequeño libro –El misterio más allá de todos los caminos-, se han juntado dos gigantes de la espiritualidad benedictina, para hablar de su trayectoria personal: Anselm Grün y Willigis Jäger, ambos de la abadía alemana de Münsterschwarzach.

A. Grün al comentar las fuentes de su fuerza, lo primero que cita es el ritmo de la vida monástica con sus horas de silencio, sus horas canónicas y el tiempo de meditación silenciosa. Después cita más fuentes: los encuentros con la familia y amigos, los paseos por la Naturaleza, la música, el arte de escribir, las vacaciones.

Justamente en época de vacaciones es muy nutritivo encontrar el espacio para reponer nuestras fuerzas e incorporarse al trabajo teniendo en cuenta lo que nos dice Guerrico de Igny, abad cisterciense del s.XII, en su sermón para el día de mañana de la Asunción de la Virgen María

Trabajar por entrar en el descanso de Dios, es conseguir el descanso en el trabajo

Y más adelante añade

…fuera de la simplicidad y unidad del punto, todo está en movimiento y agitación; y una rueda da vueltas con tanta más rapidez, cuanto más alejada esté de la inmovilidad de su principio, es decir, de su centro

                Hemos podido saborear os ovos das galiñas – los huevos de las gallinas- de nuestros amigos Tita y Alvaro, pequeños detalles llenos de cariño que nos llevan al descanso y a la simplicidad.

La música: el lenguaje universal de Dios

musical 33

 

 Hoy os traemos la Buena Noticia hecha música por Toño Casado, sacerdote, autor de “33 EL MUSICAL”. La historia de Jesús cien veces contada, pero que sabe a nueva y actual. Un proyecto de evangelización para dar a conocer el mensaje de Jesús. Un impresionante torrente de música y Evangelio que fluye para todos: cristianos, ateos, jóvenes, ancianos. Un mensaje de alegría y esperanza. Un mensaje de valentía y salvación. Tanto la música como la letra cuentan con ciertos toques de humor e ironía, denuncia y anuncio. Un mensaje que con sus temas nos hacen ver la llamada de angustia e indignación de los pobres de la tierra que lloran y rasgan sus voces; la denuncia de la falsa religión o clericlalismo. Su programa de vida en “Nacer de nuevo” nos enseña que “la única religión, el único camino, su único mandato será el amor”. Y su madre nos recuerda…

QUE LA GENTE SE QUIERA QUE HAYA MÚSICA Y BESOS,

NACERÁN PRIMAVERAS DONDE MATA EL INVIERNO,

QUE HAYA RISAS Y NIÑOS QUE NO PIERDAN LOS SUEÑOS”,

ESO DECÍA MI HIJO, JESÚS EL NAZARENO…

 

Todo ello hace despertar una mezcla de emociones, sentimientos, pasión, amor y, nos invita a mirarnos, a vivirnos junto a Jesús.

 

 

 

 

 

la vida que renace en la celebración pascual

La humanidad recobra su dignidad perdida en la celebración Pascual de la Resurrección.

“Los que creen en Él tienen vida eterna” Jn 3,16-21

Hace un tiempo con motivo de una despedida, recibí una rama de camelia con dos flores en un jarrón. Le cambié el agua para mantenerla viva pero las flores cayeron. Seguí cambiando el agua, la rama era bella y me hablaba. He aquí que un día vi como unos brotes nacían, como lo harían en el árbol. Lo hacían con la misma confianza y fuerza.

Pascua

A los que celebramos el Misterio de la Pascua de la Resurrección, nos puede pasar lo mismo. Las Palabras de Jesús a Nicodemo en el evangelio de Juan también son para nosotros. Estamos llamados todos a volver a nacer de nuevo. Eso supone confianza en Él que nos invita y la fuerza de la inocencia de un niño pequeño….Como la fuerza que tenia la rama desgajada.

Melloni en su libro “El Cristo interior”dice:

la historia es la continua encarnación, gestación y maduración de lo divino en la materia. Jesús de Nazaret es el Rostro concreto de Dios al mundo, en espera de que el mundo se reconozca en Dios.

El Misterio se celebra en la fe y se actualiza en el amor que se da en cada momento.

…y a mí Señor, quítame el miedo

Ojitos

En la primera lectura de la eucaristía de hoy, del libro de Esther, al final de su oración por su pueblo, la reina  le pide a Yaveh que le quite el miedo.  Su arriesgada misión consistía en convencer al rey Asuero de que no exterminase al pueblo judío, lo que suponía enfrentarse al mas alto dignatario del gran rey. La fe de Esther en Yaveh, le ayudó a vencer el miedo, realizar su misión y así salvar a su pueblo.

Hay un cuento de Jorge Bucay, que ilustra también como una situación dificíl, puede conducirnos a una gran victoria. El miedo puede hundirnos o hacernos más fuertes.

Había una vez dos ranas que cayeron en un recipiente de nata.

Inmediatamente se dieron cuenta de que se hundían: era imposible nadar o flotar demasiado tiempo en esa masa espesa como arenas movedizas. Al principio, las dos ranas patalearon en la nata para llegar al borde del recipiente. Pero era inútil; solo conseguían chapotear en el mismo lugar y hundirse. Sentían que cada vez era más difícil salir a la superficie y respirar.

Una de ellas dijo en voz alta: “No puedo más. Es imposible salir de aquí. En esta materia no se puede nadar. Ya que voy a morir no veo por qué prolongar este sufrimiento. No entiendo qué sentido tiene morir agotada por un esfuerzo estéril”.

Dicho esto dejó de patalear y se hundió con rapidez siendo literalmente tragada por el espeso líquido blanco.

La otra rana, más persistente o quizá más tozuda, se dijo: “¡No hay manera! Nada se puede hacer por avanzar en esta cosa. Sin embargo, aunque se acerque la muerte, prefiero luchar hasta mi último aliento. No quiero morir ni un segundo antes de que llegue mi hora”.

Siguió pataleando y chapoteando siempre en el mismo lugar, sin avanzar ni un centímetro, durante horas y horas.

Y de pronto, de tanto patalear y batir las ancas, agitar y patalear, la nata se convirtió en mantequilla.

Sorprendida, la rana dio un salto y, patinando, llegó hasta el borde del recipiente. Desde allí, pudo regresar a casa croando alegremente.

Respiro, me siento en calma… el miedo es mi amigo.

Feliz día de los…que se renuevan en el amor

amor3

Hadewijch de Amberes, es una beguina del siglo XIII, es una “trovadora” del amor de Dios y es una mujer que hoy nos inspira a renovarnos en el amor.

En su Poema Estrófico VII nos lleva a esta refrescante experiencia:

Amor es nuevo cada hora

y se renueva cada día.

A quienes se renuevan, les hace renacer

a un bien siempre nuevo.

¡Ay! ¿se puede permanecer en la vejez

renunciando al amor

en pena y sin provecho?

Pues se ha separado del camino nuevo

y la novedad se le escapa

de un amor nuevo

en el amor esencial de los nuevos amantes.

Y también…

Qué dulce es la buena nueva

aunque traiga sufrimientos y dolores.

Es confianza nueva

pues Amor nos lo pagará

con alta y nueva dignidad.

El Amor nos elevará

al más alto consejo del amor,

donde será la novedad en plenitud

con alta fruición renovada

<< Amor nuevo es todo en mi>>

¡ah, raro es este favor nuevo!

¡Qué nuevos y renacidos

desconfíen y desafíen

a quienes temen la (verdadera) renovación

y se renueven con novedades extrañas!

Hoy es un día bonito. La liturgia celebra a San Cirilo y San Metodio, patronos de Europa, evangelizadores y monjes del siglo IX pero sin duda, la evangelización comienza por una renovación del propio corazón. Esa es la principal buena noticia. Y de ahí…a irradiar al mundo.

Ver el almendro en flor

almendro

A una maestra espiritual le pidieron en una conferencia: – Háblanos Marta de tus experiencias de despertar. Ella, franca y con la resolución de una niña, contestó: -No. Nooo. Tras una breve pausa, resolvió: – La luz es de todos. Todos tenemos acceso a la luz.

En palabras bíblicas esto sería: “el hace salir su sol sobre malos y buenos y llover sobre justos e injustos” (Mt 5, 45). Dios, la plenitud está ahí. Está ahí lo veas o no lo veas. Verlo es en todo caso una posibilidad, que se convierte en realidad cuando los ojos del corazón se abren. Ver a Dios colmando la realidad es ver el almendro en flor, aunque estemos en invierno.

Thich Nhat Hahn en El milagro del mindfulness dice:

Cuando la realidad se experimenta en su naturaleza de la perfección suprema, el almendro que quizás haya en el jardín de tu casa revela su naturaleza en una perfecta plenitud. El almendro es, en sí mismo la verdad, la realidad, tu propio yo. De todas las personas que han pasado por tu jardín ¿cuántas de ellas han visto realmente el almendro? El corazón de un artista puede que sea más sensible, por suerte será capaz de ver el almendro con más profundidad que muchas otras personas. Como su corazón está más abierto, se da una cierta comunión entre él y el almendro. Lo que cuenta es tu corazón. Si tu corazón no está cubierto por falsas ideas, podrás entrar en una comunión natural con el árbol. El almendro estará dispuesto a revelarse ante ti en su completa plenitud. Ver el almendro es ver la Vía. Cuando a un maestro zen le pidieron que expresara la maravilla de la realidad, señaló con el dedo un ciprés y dijo: “Mira el ciprés que hay allí”.

Muchas veces nuestra mente se empeña en decirnos que es invierno, que tenemos que tener frío y que los parques están desangelados, sin flores, sin hojas. Pero ¿podemos estar seguros de que es invierno?

Tres respuestas maravillosas

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Hay un cuento de Leon Tolstoi que con sabor a cuento de hadas, nos ayuda a comprender el valor incalculable del momento presente. Es un relato precioso que se puede convertir en práctica vitalizante. Un día más, la sabiduría universal nos ayuda a aterrizar en el aquí y el ahora.

Cierto emperador pensó un día que si se conociera la respuesta a las siguientes tres preguntas, nunca fallaría en ninguna cuestión. Las tres preguntas eran:

¿Cuál es el momento oportuno para hacer cada cosa?

¿Cuál es la gente más importante con la que trabajar?

¿Cuál es la cosa más importante para hacer en todo momento?

El emperador publicó un edicto a través de todo su reino anunciando que cualquiera que pudiera responder a estas tres preguntas recibiría una gran recompensa, y muchos de los que leyeron el edicto emprendieron el camino al palacio; cada uno llevaba una respuesta diferente al emperador.

Las tres preguntas trajeron a la Corte una variedad de respuestas. Unas se basaban en la ciencia, otras en la religión, otras en el aparato militar, otras en las aptitudes humanas…sin embargo ninguna de las respuestas satisfizo al emperador y la recompensa no fue otorgada.

Después de varias noches de reflexión, el emperador resolvió visitar a un ermitaño que vivía en la montaña y del que se decía era un hombre iluminado. El emperador deseó encontrar al ermitaño y preguntarle las tres cosas, aunque sabía que él nunca dejaba la montaña y se sabía que sólo recibía a los pobres, rehusando tener algo que ver con los ricos y poderosos. Así pues el emperador se vistió de simple campesino y ordenó a sus servidores que le aguardaran al pie de la montaña mientras él subía solo a buscar al ermitaño.

Al llegar al lugar donde habitaba el hombre santo, el emperador le halló cavando en el jardín frente a su pequeña cabaña. Cuando el ermitaño vio al extraño, movió su cabeza en señal de saludo y siguió con su trabajo. La labor, obviamente, era dura para él, pues se trataba de un hombre anciano, y cada vez que introducía la pala en la tierra para removerla, la empujaba pesadamente.

El emperador se aproximó a él y le dijo:

—He venido a pedir tu ayuda para tres cuestiones:

¿Cuál es el momento oportuno para hacer cada cosa?

¿Cuál es la gente más importante con la que trabajar?

¿Cuál es la cosa más importante para hacer en todo momento?

El ermitaño le escuchó atentamente pero no respondió. Solamente posó su mano sobre su hombro y luego continuó cavando. El emperador le dijo:

—Debes estar cansado, déjame que te eche una mano.

El eremita le dio las gracias, le pasó la pala al emperador y se sentó en el suelo a descansar.

Después de haber acabado dos surcos, el emperador paró, se volvió al eremita y repitió sus preguntas. El eremita tampoco contestó sino que se levantó y señalando la pala y dijo:

—¿Por qué no descansas ahora? Yo puedo hacerlo de nuevo.

Pero el emperador no le dio la pala y continuó cavando. Pasó una hora, luego otra y finalmente el sol comenzó a ponerse tras las montañas. El emperador dejó la pala y dijo al ermitaño:

—Vine a ver si podías responder a mis tres preguntas, pero si no puedes darme una respuesta, dímelo, para que pueda volverme a mi palacio.

El eremita levantó la cabeza y preguntó al emperador:

—¿Has oído a alguien corriendo por allí?

El emperador volvió la cabeza y de repente ambos vieron a un hombre con una larga barba blanca que salía del bosque. Corría enloquecidamente presionando sus manos contra una herida sangrante en su estómago. El hombre corrió hacia el emperador antes de caer inconsciente al suelo, dónde yació gimiendo. Al rasgar los vestidos del hombre, emperador y ermitaño vieron que el hombre había recibido una profunda cuchillada. El emperador limpió la herida cuidadosamente y luego usó su propia camisa para vendarle, pero la sangre empapó totalmente la venda en unos minutos. Aclaró la camisa y le vendó por segunda vez y continuó haciéndolo hasta que la herida cesó de sangrar.

El herido recuperó la conciencia y pidió un vaso de agua. El emperador corrió hacia el arroyo y trajo un jarro de agua fresca. Mientras tanto se había puesto el sol y el aire de la noche había comenzado a refrescar. El eremita ayudó al emperador a llevar al hombre hasta la cabaña donde le acostaron sobre la cama del ermitaño. El hombre cerró los ojos y se quedó tranquilo. El emperador estaba rendido tras un largo día de subir la montaña y cavar en el jardín y tras apoyarse contra la puerta se quedó dormido. Cuando despertó, el sol asomaba ya sobre las montañas.

Durante un momento olvidó donde estaba y lo que había venido a hacer. Miró hacia la cama y vio al herido, que también miraba confuso a su alrededor; cuando vio al emperador, le miró fijamente y le dijo en un leve suspiro:

—Por favor, perdóneme.

—Pero ¿qué has hecho para que yo deba perdonarte? —preguntó el emperador.

—Tú no me conoces, Majestad, pero yo te conozco a ti. Yo era tu implacable enemigo y había jurado vengarme de ti, porque durante la pasada guerra tú mataste a mi hermano y embargaste mi propiedad. Cuando me informaron de que ibas a venir solo a la montaña para ver al ermitaño decidí sorprenderte en el camino de vuelta para matarte. Pero tras esperar largo rato sin ver signos de ti, dejé mi emboscada para salir a buscarte. Pero en lugar de dar contigo, topé con tus servidores y me reconocieron y me atraparon, haciéndome esta herida. Afortunadamente pude escapar y corrí hasta aquí. Si no te hubiera encontrado seguramente ahora estaría muerto. ¡Yo había intentado matarte, pero en lugar de ello tú has salvado mi vida! Me siento más avergonzado y agradecido de lo que mis palabras pueden expresar. Si vivo, juro que seré tu servidor el resto de mi vida y ordenaré a mis hijos y a mis nietos que hagan lo mismo. Por favor, Majestad, concédeme tu perdón.

El emperador se alegró muchísimo al ver que se había reconciliado fácilmente con su acérrimo enemigo, y no sólo le perdonó sino que le prometió devolverle su propiedad y enviarle a sus propios médicos y servidores para que le atendieran hasta que estuviera completamente restablecido.

Tras ordenar a sus sirvientes que llevaran al hombre a su casa, el emperador volvió a ver al ermitaño. Antes de volver al palacio el emperador quería repetir sus preguntas por última vez; encontró al ermitaño sembrando el terreno que ambos habían cavado el día anterior.

El ermitaño se incorporó y miró al emperador.

—Tus preguntas ya han sido contestadas.

—Pero, ¿cómo? —preguntó el emperador confuso.

—Ayer, si su Majestad no se hubiera compadecido de mi edad y me hubiera ayudado a cavar estos surcos, habría sido atacado por ese hombre en su camino de vuelta. Entonces habría lamentado no haberse quedado conmigo. Por lo tanto el tiempo más importante es el tiempo que pasaste cavando los surcos, la persona más importante era yo mismo y el empeño más importante era el ayudarme a mí…

»Más tarde, cuando el herido corría hacia aquí, el momento más oportuno fue el tiempo que pasaste curando su herida, porque si no le hubieses cuidado habría muerto y habrías perdido la oportunidad de reconciliarte con él. De esta manera, la persona más importante fue él y el objetivo más importante fue curar su herida…

»Recuerda que sólo hay un momento importante y es ahora. El presente es el único momento del que disponemos. La persona más importante es siempre aquella con la que estás, la que está delante de ti, porque ¿quién sabe si tendrás trato con otra persona en el futuro?. El propósito más importante es hacer que esa persona, la que está junto a ti, sea feliz, porque es el único propósito de la vida.

PD: Lo hemos tenido que resumir un poquito pero siempre podéis acudir al original. En todo caso…las respuestas del ermitaño están intactas 🙂

Sé el silencioso capullo de una flor en el seto

Camelia

Un poema que nos regala Thich Nhat Hahn, Butterfly over the field of golden mustard flowers (Mariposa sobre el campo de doradas flores de mostaza”:

Sé el silencioso capullo de una flor en el seto,

sé una sonrisa, una parte de la maravillosa existencia.

Permanece aquí. No tienes por qué partir.

Esta tierra es tan bella como la de nuestra infancia.

Te ruego que no la dañes y sigue cantando.

Si Merton viviera, hoy cumpliría 100 años. Unos días antes de su muerte se encontraba en Polonnaruwa. Allí visitó Gal Vihara y las stupas de un conjunto monacal con varias representaciones de Buda y de su discípulo Ananda. Y escribió en su diario sobre “el silencio de aquellos extraordinarios semblantes. Sus amplias sonrisas. Enormes y a la vez sutiles. Plenas de toda posibilidad, sin preguntar nada, sabiéndolo todo, sin rechazar nada: una paz que procedía […] de quien ya lo ha visto todo”. Eso es lo que vio en ellas, en las figuras silentes pero ¿vio algo en sí mismo? No podría haber sido de otro modo. El observador y el objeto observado son, en realidad, una misma cosa. Y nos cuenta:

Me sentí golpeado por una ráfaga de alivio y agradecimiento ante la evidente claridad de las figuras […] y me sentí proyectado fuera de la visión habitual, medio atada, que tenemos de las cosas, y se hizo evidente y obvia una claridad interior que parecía brotar de una suerte de explosión desde las mismas rocas. […] Todos los problemas han quedado resueltos, cada cosa es clara, simplemente porque lo que importa es claro. La roca, toda la materia y la vida en su totalidad, se encuentran llenas de “dharmakaya”…Todo es vacío y todo es compasión.

Hoy podemos celebrar así el día de su cumpleaños ¿podríamos incluso plantearnos celebrar así cada día? Penetrando en la realidad que es vacío y compasión. Cantando en la tierra del momento presente, en la actitud del silencioso capullo de una flor en el seto.

El anhelo de ser Mar

mar

En la homilía de la misa de ayer, en la que conmemorábamos la fundación de Císter a cargo de los “tres monjes rebeldes“: San Roberto, San Alberico y San Esteban, el Padre Julio Wais, monje de Sobrado, nos contó un antiguo y jugoso relato:

Erase una vez un hombrecillo de sal que yendo de camino por cálidas regiones y desiertos llegó a la orilla del océano. De pronto, descubrió el mar ante su vista. Nunca lo había visto con anterioridad, por lo que no entendió lo que era.

– ¿Quién eres tú?, preguntó el hombrecillo.

– Soy el mar, respondió el océano.

– Pero, ¿qué es el mar?, siguió preguntando el hombrecillo.

– Yo, repuso el mar.

– No lo entiendo, murmuró para sí con tristeza el hombrecillo… ¿Cómo     podría entenderte? ¡Me gustaría tanto hacerlo!

– Tócame, dijo el mar.

Entonces el hombrecillo tocó tímidamente al mar con la punta de los dedos. Y empezó a entender el misterio del mar. Pero enseguida se dio cuenta de que las puntas de sus dedos se habían desvanecido.

– ¿Qué es lo que has hecho conmigo, mar?

– Me has hecho entrega de algo tuyo para poder entenderme – dijo el mar.

Entonces el hombrecillo empezó a disolverse lenta y suavemente en el mar, como una persona que llevase a cabo el acto más importante de su vida de peregrinación. Conforme iba sumergiéndose en el océano, se hacía cada vez más delgado. Pero en esa misma medida iba también teniendo la sensación de que cada vez entendía mejor al mar. El hombrecillo adelgazaba y adelgazaba, y mientras tanto seguía preguntándose:

– ¿Qué es el mar?

Y entonces, una última ola lo consumió por completo. Pero en este último momento pudo hacer suya la respuesta del mar y decir:

– El mar soy yo.

Bella metáfora de nuestro anhelo profundo: la unidad con Dios. Y enlaza bien con lo que Javier Melloni expresa en su hermoso y lírico libro Sed del Ser, :

Tal es la paradoja de nuestro existir:

somos más

cuanto más a través de nuestro vacío

dejamos ser al Ser.

Renunciando a pretender ser,

somos la ocasión de la transparencia del Mar.

Somos más, cuanto más adelgazamos nuestro yo. Y cuanto menos permitimos que la mente confusa y condicionada arrolle la realidad, más nos abrimos a la diafanidad de lo que es. A su simplicidad. El hombrecillo de sal nos invita a vivir la renuncia que salva. La que verdaderamente nos permite ser en el Ser.

Amar lo que es

Rosa-peq

Para Buda, la raíz de todo sufrimiento es el apego. Esa es la segunda noble verdad. La primera dice que todo es sufrimiento. Por suerte, hay una tercera noble verdad: el sufrimiento puede extinguirse extinguiendo su causa. Buda también expuso cuál es la salida a ese sufrimiento. Byron Katie a través de su experiencia personal ha desarrollado un método para identificar y cuestionar los pensamientos que causan todo el sufrimiento en el mundo y que ha llamado El Trabajo. Es un camino para encontrar la paz contigo mismo y con el mundo. Cualquier persona con una mente abierta puede hacer este Trabajo.

En su libro “Amar lo que es” se hace una descripción de su biografía y de cómo experimentó la salida a una vida de enorme dolor:

Byron Kathleen Reid sufrió una severa depresión tras cumplir los treinta años. Durante diez años, su depresión se agravó y Katie (como le llaman) pasó cerca de dos años sin casi poder abandonar su habitación. De repente una mañana, estando en lo más profundo de la desesperación, tuvo una revelación
que transformó su vida.

Katie vio que cuando creía sus pensamientos sufría, y que cuando no creía estos pensamientos, no sufría. Lo que había estado causando su depresión no era el mundo en el que vivía, sino lo que ella creía acerca del mundo en el que vivía. En un repentino despertar interior, Katie entendió que nuestro intento por encontrar la felicidad está enrevesado: en lugar de intentar, inútilmente, cambiar el mundo para ajustarlo a nuestros pensamientos de como “debería” ser, podemos cuestionar estos pensamientos y, mediante el encuentro con la realidad como es, experimentar una libertad y un gozo inimaginables. Como resultado de esta comprensión, una mujer deprimida y con tendencias suicidas se llenó de amor por todo lo que la vida ofrece.

Katie desarrolló un método de indagación sencillo y, sin embargo, poderoso denominado El Trabajo, que enseña a las personas a liberarse ellas mismas. La comprensión del funcionamiento de la mente que tuvo Katie coincide con las investigaciones punta-de-lanza de la neurociencia cognitiva, y El Trabajo se ha comparado con el diálogo socrático, las enseñanzas budistas y los Programas de Doce Pasos. Sin embargo, Katie desarrolló su método sin conocimiento alguno
ni de la religión ni de la psicología. El Trabajo está basado totalmente en la experiencia directa de una mujer respecto a cómo se crea el sufrimiento y cómo se le pone fin. Es asombrosamente sencillo, accesible a personas de todas las edades y procedencias y no requiere más que un lápiz, papel y una mente abierta.

Durante toda esta semana se nos ha presentado a un Jesús que sana. Al endemoniado de la sinagoga de Cafarnaún, a la suegra de Pedro, a todas las personas que se agolpaban a la puerta de la casa de Pedro, al paralítico al que ayudan a bajar por el tejado, al leproso…Jesús no quiere nuestro sufrimiento y está dispuesto a todo para liberarnos de él. Nosotros podemos hacer lo mismo. La indagación sobre nuestros pensamientos o creencias subyacentes sin duda contribuirá a ello.

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