la sabiduría está en los árboles

 

Estos días en Galicia estamos de luto, por las personas que han muerto, los hogares quemados y la Naturaleza calcinada, a causa de los incendios  forestales. Y porque atentar contra la  Creación es atentar contra nosotros mismos, contra los demás y contra Dios. El verde paisaje gallego se ha tornado de un gris cenizoso.

San Bernardo decía

He aprendido más entre los árboles y las piedras que lo que les he escuchado a los maestros

Y el gran escritor norteamericano Henry David Thoreau del siglo XIX

Me dirigí a los bosques porque deseaba vivir deliberadamente, enfrentarme solo a los hechos esenciales de la vida y ver si no podía aprender lo que tenían que enseñarme y no, cuando llegase la hora de la muerte, descubrir que no había vivido.

Los árboles, con su estar majestuoso en  los montes, son como un espejo en el que podemos ver reflejada nuestra verdadera identidad. Ellos saben en dónde están y nos devuelven nuestra estabilidad interior. Nos enseñan, sin palabras, lo esencial de la vida, solo con pasear entre ellos y respirar su presencia. Como dice la poesía del maestro Zen, Rafael Redondo

El árbol me conoce,

saben de mí la nube y la montaña.

El Miércoles de Ceniza se ha adelantado “na nosa terra galega”, ahora nos toca recuperar el verdor del rural, el aire húmedo “das nosas carballeiras e a flor do toxo” (de nuestros robledales y la flor del tojo), porque como apuntaba Hildegarda de Bingen, monja alemana del s XII, el verde da vigor y limpia la mirada.

con la buena gente de ourense

 

Este fin de semana pasado, ha sido “moi ourensá” (muy orensano), pues estuvieron en nuestra casa un grupo nutrido de personas pertenecientes a las parroquias de San Pío X de Orense, San Ildefonso de San Cibrao das Viñas y Santo André de Rante , realizando un retiro de Cuaresma, de silencio y oración. Y además, dos de nuestras hermanas fueron -el día de San José-, al Monasterio Cisterciense de Oseria (Orense), a la profesión solemne del monje, Armando Lima Oliveira.

Cuenta una antigua leyenda que a San Pacomio (s IV) –monje fundador del cenobitismo en Egipto- los cocodrilos le ofrecían sus lomos para que cruzase el río Nilo. ¿Qué nos quiere transmitir esta simpática anécdota? Que ya los primeros moradores del desierto, vivían integrados en la Creación, en absoluta armonía con su entorno; conectados con el Creador, a través de la oración y el  trabajo manual. Esta puede ser la síntesis de la encíclica papal Laudato Si´, sobre la ecología, y que el grupo interparroquial orensano eligió como tema de su retiro. Y de cara a la Semana Santa, meditaron sobre sencillas cruces naturales, fabricadas por ellos mismos, que permanecieron en los alrededores del monasterio.

 

 

 

Nuestro hermano Armando, natural de Viana do Castelo (Portugal), ha dado el paso de ser profeso solemne, para vivir en profundidad el camino cisterciense en su comunidad de Oseira. Aunque litúrgicamente era el tercer Domingo de Cuaresma, durante toda la ceremonia, la capilla estuvo  iluminada por la luz tabórica de la Transfiguración.

 

 

 

Y en el momento de la consagración, el haz de luz, incidió con fuerza sobre el altar y al terminar la comunión, se retiró a otra zona de la estancia. El nuevo profeso pidió primero pertenecer a la Orden del Císter, escuchó postrado en el suelo la oración de las letanías

 

 

 

y tras leer y firmar en el altar la cédula de profesión, fue bendecido por el superior D. Alfonso Lora. Finalmente recibió su cogulla de monje, para ocupar su sitio, entre sus hermanos, en el coro.

 

 

¡¡¡ muchas felicidades, armando, y ya sabes,… a volar con esas anchas mangas !!!

50 años monxes de sobrado

50 años

 

El padre Domingo Cameselle, se encuentra actualmente haciendo el servicio de capellán en nuestra comunidad. Él y todos nuestros hermanos del Monasterio de  Sobrado dos Monxes (La Coruña) celebrarán este año el 50 aniversario de su fundación. Seguro que tienen mucho que contarnos sobre lo que escribe Thomas Merton

Hay que estar en el mismo lugar día tras día, ver amanecer desde la misma casa, escuchar los mismos pájaros, despertar cada mañana para caer en la cuenta de lo inagotablemente rica que es la “igualdad”. Es la bendición de la estabilidad, y yo creo que no resulta evidente hasta que no disfrutas de ella solo en una ermita. La vida habitual distrae de la vida en plenitud.

Aunque no hayamos tenido la experiencia de la soledad ermitaña del monje de Getsemaní, estamos todos invitados a participar de la jornada conmemorativa de los monjes de Sobrado y aprender así sobre la “bendición de la estabilidad”.

La revolución del silencio

El sábado por la mañana nos acercamos al

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Seminario Mayor de Vigo para asistir a la I Jornada de la recién estrenada Escuela de Evangelización de la Diócesis de Tui-Vigo.

El delegado de la Pastoral Juvenil, el sacerdote Alberto Montes, nos hizo el honor de invitarnos para compartir con los jóvenes nuestra experiencia de silencio y oración alrededor de la lectio divina, una lectura meditativa y reposada de la Palabra de Dios.

El lema de este primer encuentro era: “La revolución de la fe” tomando como punto de partida las palabras del Papa Francisco en Argentina, cuando afirmó ante unos periodistas que la fe es revolucionaria.

Cuando Alberto nos dio cancha libre para desarrollar el aspecto que mejor consideráramos en relación al tema propuesto, no lo dudamos: el silencio es revolucionario. Nos dice Isaac Ninivita:

Mientras todo está en quietud, el Espíritu realiza en ella la propia voluntad y no hay ni siquiera oración, sino silencio.

El silencio interior es la forma en la que el ser humano puede consentir realmente a la acción del Espíritu en él. Es la obertura, la concavidad, el vacío perfecto en el que todo es colmado de Presencia.

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El silencio es sin embargo, un bien escaso e insuficientemente apreciado en nuestros días. Pero sabemos que el ser humano, sin silencio, se pierde. Se pierde en el otro, se pierde en las cosas…pero sobre todo, se pierde en su propia mente confusa.

El silencio y la Palabra de Dios, como la higiene de cada día, nos limpian de las adherencias que el ego, personal y colectivo, van dejando en nosotros. El silencio no solo limpia, también libera. Dicho de otro modo, el silencio salva. Lo expresó así San Ambrosio de Milán:

He visto salvarse a muchos gracias al silencio, pero no he visto salvarse a nadie gracias a las palabras.

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Hay dos clases de silencio. El silencio que supone no hablar y el silencio que silencia, que sosiega mente y cuerpo y hace que el ama despierte. Así mismo nos lo contaba San Juan de la Cruz en la Noche Oscura del Alma: “Salí sin ser notada, estando ya la casa sosegada…” Mente y cuerpo silenciados.

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También la lectura bíblica se deja atravesar por el silencio y por la atención amorosa. Seguimos el método monástico propuesto por Guigo II el Cartujo (s. XII) que nos dejó escrito un tratado, la Scala Claustralium, sobre la lectio divina que se sigue utilizando y valorando en nuestros días.

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La Scala cuenta con cuatro peldaños: lectio (lectura), meditatio (meditación), oratio (oración) y contemplatio (contemplación). Y para Guigo son los pasos que nos llevan a Dios. Así, haciendo un paralelismo con el pasaje del Evangelio nos dice:

Buscad leyendo y encontraréis meditando, llamad orando y se os abrirá contemplando.

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La lectura busca la dulzura de la vida bienaventurada, la meditación la encuentra, la oración la pide y la contemplación la gusta. Y sigue: “La lectura pone, por así decirlo, el alimento sustancial en la boca, la meditación lo mastica y tritura, la oración obtiene gustar, la contemplación es la dulzura misma que alegra y reconforta.”

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También nos dice: “La lectura se sitúa en la corteza, la meditación en la médula, la oración en la impetración del deseo y la contemplación, en el gozo de la dulzura obtenida.”

Son palabras un tanto oscuras, desde luego alejadas del “idioma” de los jóvenes, por eso lo que nos interesaba no era llenarles de conceptos sino de experiencia. De Su experiencia.

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Hicimos silencio. Silencio de palabras, silencio en el cuerpo. Leímos una y otra vez el Evangelio del Primer Domingo de Adviento. Caminamos en silencio y sin prisas. Volvimos a la Palabra y saboreamos con atención y cariño todo aquello que salía a nuestro encuentro. Cada uno escogió una palabra del texto…vigilad, velad, discípulos, casa, momento, amanecer…medianoche…atardecer…

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Y las palabras se hicieron vida. Atardecer desde el Castro de Vigo….gracias, gracias, gracias.

El hoy es tu casa

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Jesús, en el Evangelio de Mateo, dice: <<No andéis preocupados por vuestra vida, qué comeréis, ni por vuestro cuerpo, con qué os vestiréis ¿No vale más la vida que el alimento y el cuerpo más que el vestido? >>. El sabio tailandés Dhiravamsa ofrece esta otra visión: <<La clave del vivir es sólo vivir en cada momento, sin crisis alguna>>. Podríamos decir, sin preocupación. Jeff Foster, en su boletín mensual, se expresa como si de un asceta del desierto se tratara. Además de otro tipo de prácticas que nos ayudan a llevar una vida ordenada y centrada, la ascesis de los pensamientos, el trabajo de focalizar la mente en el momento presente, es quizás hoy la forma más universal de salir del sufrimiento del apego, de la preocupación por la propia vida :

Es muy fácil olvidar este simple hecho: que no tenemos un futuro juntos.

Que solo tenemos este aquí y este ahora. Nuestra casa, nuestro lugar de descanso, nuestro nido es este momento tal y como es. En nuestra experiencia directa, es todo lo que hay. Nuestros pensamientos actuales, sonidos actuales, olores actuales, las sensaciones actuales del cuerpo. Los recuerdos actuales, los sueños actuales…apareciendo todos en esta inmediatez.

Para el ego, todo esto puede sonar muy deprimente – ¡no existe el tiempo! Pero reconocer la total preciosidad, la singularidad y la sutil fragilidad de este momento, nos libera de la necesidad de poseer o controlar a otros para poder ser felices! Todos hemos sido llamados a reconocer la fuente de la verdadera felicidad – que es nuestra verdadera propia presencia. No se necesita buscarla. No se necesita el tiempo. Solo la voluntad de desacelerar un poco y mirar…

La sanación siempre implica el coraje de dejar atrás las esperanzas y fantasías del ayer, de permitir que el ego se haga añicos en el silencio, de sostener el corazón con toda ternura mientras se deshace y abre. Y de volver al hoy, al lugar donde la vida se desarrolla, el suelo fértil en el que la gratitud crece…

El hoy es tu casa, amigo, amiga – el único día que importa, el único día que vivirás.

Estate aquí, hoy.

Hoy…llueve en Galicia, llueve sobre el tejado rojizo de este pequeño monasterio, llueve sobre la cabeza al darles de comer a los gatos. Como cada gota de agua, serenamente, se desvanece toda preocupación.

Como un niño en brazos de su madre

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Hoy llueve. Ayer también llovió, y antes de ayer. Al sonido de la lluvia se le suma el de las bellotas lanzadas desde las ramas de los carballos. Cuando se amontonan en el suelo y chocan unas contra otras, parecen canicas y pueden convertir el paseo en una actividad de riesgo.

Pero cuando vino Carlitos no llovía. Hacía calor y olía a laurel. Subido en brazos de su padre pudo acercarse mejor a las hojas y estrujarlas. A nosotras que le mirábamos, nos encantó su afán explorador.

Hay un salmo muy bello que dice:

Señor mi corazón no es ambicioso

ni mis ojos altaneros

no pretendo grandezas

que superan mi capacidad

sino que acallo y modero mis deseos

como un niño en brazos de su madre.

En otra traducción del salmo, encontramos:

En silencio y paz está mi alma

como el niño saciado del pecho materno.

Así de sereno se halla mi espíritu.

Para Sara Maitland, de la que ya os hemos hablado, su experiencia de amamantar a su hija durante la toma nocturna fue la primera puerta que se le abrió hacia el silencio:

Sigo pensando que aquellos dulces amaneceres, cuando la noche oscura se tornaba pálida y mi hija y yo regresábamos a nuestras respectivas individualidades sin desgarro ni pérdida, fueron el punto de partida de mi viaje al silencio. […]

La oscuridad, el “tiempo fuera del tiempo” y la quietud de la noche se han grabado en mi memoria junto con la plenitud de esa peculiar alegría silenciosa.

El lunes nos visitó un grupo de alumnos del colegio Santiago Apóstol de Vigo. Hicimos una práctica de silencio con ellos. Silencio caminando por el claustro a paso lento y silencio meditativo en la capilla. Antes, habían depositado sus móviles sobre el suelo, como un símbolo. Al terminar preguntamos: ¿quién repetiría esta experiencia? Algunos levantaron la mano.

Y ¿quién no? Hubo manos que se alzaron. Una muestra de que el silencio no pudo intimidarlos. Son buenas noticias aunque ninguno se dejó olvidado su móvil en un descuido. Ninguno.

25 años…aprendiendo a ser el valle del universo

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El día de San Juan celebramos los 25 años de la llegada de la comunidad a Armenteira…Ha llovido mucho desde entonces y muchos son los recuerdos desde que aquel grupo de siete monjas del Monasterio de Alloz, en Navarra, puso rumbo a un territorio desconocido, para habitar y dejarse habitar por un monasterio agreste al que habrían de “domar” con mucho esfuerzo.

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La asistencia y cariño del Monasterio de Sobrado fue esencial en aquella época mítica. El día 24 el P. Carlos, Prior de Sobrado, concelebró la eucaristía junto con el P. Gerardo de Oseira y D. Ramón, párroco de Armenteira. Juan María de la Torre que ha estado con nosotras todo este tiempo y que aprovechó la homilía para rendir homenaje a sus memorias de estos 25 años, presidió la misa.

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También nos acompañaron en la celebración monjes de ambos monasterios cistercienses y nuestras hermanas benedictinas de Trasmañó con quienes la amistad comenzó a fraguarse en los comienzos de los comienzos. Unas gallegas que nos enseñaron a amar esta tierra.

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San Juan Bautista es el patrón de esta comunidad y el prototipo del monje en la Iglesia Oriental. Y de él destacamos esa confesión tan inspirada del Evangelio referida a Jesús y a sí mismo “Él tiene que crecer y yo tengo que menguar”.

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El hermano Rafa de Sobrado interpretó una pieza final en el órgano. La música ¿no es un modo hermoso de olvidarse un poquito del ego?

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Y de la misa a la mesa. ¡Estaba todo muy bueno! y conseguimos la sencillez que tanto nos gusta a los cistercienses. De la simplicitas cordis a…la simplificación en la vida y viceversa.

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Pero Juan nos repite…”y yo tengo que menguar…” y eso ¿cómo se hace? Nos dice Eckhart Tolle:

Una práctica espiritual muy potente consiste en permitir la disminución del ego cuando se produce sin intentar restaurarlo.

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Recomiendo experimentarlo de vez en cuando. Por ejemplo, cuando alguien te critica, te echa la culpa de algo o te insulta, en lugar de contraatacar inmediatamente y defenderte, no hagas nada. Deja que la imagen del yo se mantenga disminuida y ponte alerta a lo que ocurre muy dentro de ti.

¿Estuvieron practicando la disminución del ego los hermanos Camilo y Armando? En realidad creemos que entre un coreano de Sobrado y un portugués de Oseira no hubo más que mutuo entendimiento.

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Durante unos segundos, puede que te sientas incómodo, como si hubieras encogido. Después puede que sientas un espacio interior que está intensamente vivo. No has quedado disminuido en absoluto.

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En realidad te has expandido. Y entonces puede que tengas una asombrosa revelación…te das cuenta de que no ha disminuido nada real y que al hacerte menos, te haces más.

Y como muestra de esa expansión…un poco de música y canto…y baile!

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El baile de los monjes es dar golpecitos rítmicos sobre la mesa… así no se cansan las piernas! 🙂

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Si te conformas con no ser nadie en particular, si te conformas con no destacar, sintonizas con el poder del universo.

Y escuchar a nuestra Priora Ana cantar canciones de Atahualpa Yupanqui es algo así como…sintonizar con la emisora del universo que, de vez en cuando, sorprende con músicas de otras galaxias! No todo son los Salmos…

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El Tao Te Ching dice:

En lugar de intentar ser una montaña, sé el valle del universo.

El Tao y Juan el Bautista dicen lo mismo.

Creemos que todas hemos venido a habitar a un gran lugar…un precioso valle verde. que nos va configurando cada día. Gracias a todos amigas y amigos por acompañarnos en este viaje eterno.

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Camelias sin fin…

Hoy decimos adiós al Congreso Internacional de la Camelia pero todos los camelios de las Rías Baixas siguen esplendorosos, no se despiden, se mantienen vivamente intensos en nuestros jardines, en los paseos, también en nuestro claustro. Este breve y valioso documental nos permitirá guardar en la retina lo que estas flores nos expresan, cuando se vaya el invierno. Nuestra participación en él fue muy grata, como lo es todo lo que contribuye a ensalzar la gratuidad de la naturaleza.

El Congreso también fue ocasión de dar a conocer nuestros productos y de hacer estimables contactos; Antonio y Lola de la Universidad de Córdoba nos abrieron los ojos sobre la posibilidades del aceite de borraja!

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La venta fue buena 🙂 y nuestras mejores compradoras fueron las australianas! Lamentablemente tuvieron que rehusar llevar unas preciosas cestas decoradas con semillas de camelia. Esta terminantemente prohibido introducir semillas en el país!

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La relación con el resto de “feriantes” fue muy amena y agradable. Sus obras, fantásticas. Las joyas en esmalte de Pilar y Tony de Obradoiro Hedra, en porcelana pigmentada de Miguel Santamaría, en conchas de Montse Betanzos, los trabajos pictóricos de Amelia Vázquez Palacios, los esmaltes de Hernández  y los diseños en torno a la camelia en madera y cristal de Mercedes…realmente la camelia incita al arte.

Y en medio de todo el barullo, la ponencia de nuestra hermana Paula sobre el proceso de fabricación en frío del jabón de camelia!

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Como ya os habíamos adelantado, algunos datos, menos científicos, cautivaron a la audiencia…

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…y como despedida…el rosetón gótico iluminado del Monasterio, asemejando un mandala o una…camelia!

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La siguiente convocatoria será en 2016 en…China! ¿Vamos?

Hablemos de camelias

 

Congreso

Estamos contentas. Por primera vez se celebra en España el Congreso Internacional de la Camelia que se inaugura hoy en Pontevedra. El Monasterio y las camelias hicieron un pacto hace unos cuantos años y de esa alianza han surgido nuevos jabones, enriquecidos con el fabuloso aceite que se extrae de las semillas de estos arbustos tan ligados hoy a la belleza intensa del invierno gallego.

Este sello propio se ha materializado también en un acuerdo I+D+I con la Estación Fitopatolóxica de Areeiro. Gracias a este centro especializado, podemos garantizar que el aceite con el que elaboramos esta gama de jabones es cien por cien de camelia y goza de la más alta calidad.

Por eso nos honra tener una participación activa en el Congreso. Un Congreso que, pese a su carácter científico, no deja de lado el arte. El arte visual comprendido en la visita a los pazos gallegos, esplendorosos ahora, anticipándose a la primavera, gracias a la profusión de colores y formas variadas de las vibrantes camelias.

Durante el Congreso, diferentes expertos tratarán la singularidad de la camelia desde distintos ángulos: histórico, paisajístico y ornamental, técnico, sanitario y..como no, material: los productos derivados del aceite de camelia. En este punto, la hermana Paula hará una presentación científica sobre el proceso de elaboración de los jabones. Aunque, habiendo escuchado ya su ponencia en comunidad, sabemos que a los asistentes les dejará un eco más allá del conocimiento técnico. Y eso será el viernes a las 11:45 en el Centro Social Novacaixagalicia de Pontevedra. ¿No oís el murmullo de los aplausos? 🙂

Además tendremos un stand en el hall del Centro Social donde daremos a conocer nuestros jabones a todos los asistentes al Congreso y, por la tarde, a todo el público no inscrito en el Congreso que desee acercarse para comprar algún producto de calidad asociado a la camelia. Habrá artesanía, alimentación y…jabones, jabones, jabones.

Somos polvo…mas polvo de estrellas

polvo de estrellas

Esta mañana hemos recibido la ceniza. Lo hemos hecho descalzas siguiendo una sugerencia llevada por el limpio aire de la primavera anticipada, desde un siglo atrás. Así habló Thomas Merton:

La Cuaresma es la “ver sacrum” o la sagrada primavera. No es un tiempo tanto de castigo como de curación. Hay alegría en el ayuno…para que el ánimo esté más claro y receptivo a la Palabra de Dios.

La ceniza es también promesa de vida. La compunción de este día es liberadora. Deja entrar el limpio aire de la primavera.

Algunos monjes reciben la ceniza descalzos. Sienten la tierra bajo sus pies. La iglesia entera está callada, llena del rumor de personas que andan sin zapatos. La oración es mucho más significativa sin ellos.

Hoy nos impusieron la ceniza sobre la frente. Parte de su polvo se fue deslizando, cayendo libre y difuso sobre nuestra nariz, barbilla…impregnando la cogulla. Los pies desnudos sobre el suelo nos anclaron al presente, a la realidad concreta, impermanente y necesitada de evolución. Sin embargo, ese mismo polvo…es también polvo de estrellas. “Piensa que eres polvo pero que tu naturaleza más honda, es inmortal” Willigis Jäger.

Las dunas de Corrubedo en plena primavera, nos recuerdan también que el desierto es bello, muy bello…cuarenta días de bello y curativo desierto. Toca descalzarse.

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