La profesión de Carlos María

 

Ritual

El sábado 21 de septiembre, fiesta de San Mateo, se celebró en el Monasterio de Sobrado dos Monxes, la profesión solemne del hermano portugués Carlos María. La celebración tuvo el acierto de incluir moniciones a los distintos ritos en portugués, por lo que los numerosos invitados, entre amigos y familia, venidos de fuera, pudieron integrarse y saborear de mejor modo, todo el ritual de profesión.

El canto: “Acógeme Señor según tu promesa y viviré, que no quede yo nunca defraudado” del Salmo 118 es uno de los momentos más bellos de la ceremonia. El monje, en su confianza y vulnerabilidad, se abre a la acogida siempre dispuesta de Dios.

acogeme

También el Prior recibe a este hermano en la comunidad con el signo de un abrazo. Antes, el hermano Carlos María ha solicitado la misericordia, la compasión de todos los hermanos.

acogida

El hermano Carlos María se arrodilla frente a cada uno de sus hermanos y ellos, a su vez, le ayudan a levantarse del suelo. Es un gesto que encierra un significado poderoso. La comunidad acoge y eleva. Pues el monje, como dice el conocido apotegma, es aquel que se cae y se levanta, se cae y se levanta…

acogida hermanos

Otro momento relevante del ritual es la promesa de los tres votos monásticos cistercienses: obediencia, estabilidad y conversatio morum. Obediencia al prior de la comunidad, estabilidad en el lugar, en el monasterio y comunidad concretas que le han acogido y conversión de costumbres o aspiración a una transformación interior que se plasme en lo exterior.

cedula

La postración del monje no es signo de humillación (sometimiento o sumisión) sino de humilde aceptación de la voluntad de Dios en sí mismo. Una voluntad que es el florecimiento del Ser profundo de la persona, de su verdadero rostro.

postracion

El monje ya está preparado para entrar de lleno en la comunidad. Para llamarse propiamente monje, vistiendo el verdadero hábito, la cogulla monástica que llevará durante el oficio divino, los siete momentos litúrgicos de alabanza.

cogulla

De nuevo, reincorporado en su sitio del coro, Carlos María, vistiendo la cogulla, sonríe sereno y satisfecho.

soymonje

Tuvimos la suerte te contar con la presencia de Carlos María en Armenteira días antes de su profesión solemne. Eso nos permitió disfrutar doblemente de la ceremonia y reconocer la mucha luz que irradia entonces y ahora.

Luz

Rotos y descosidos

Nos ha llegado un mensaje fuerte y contundente, como el que solo puede vocear un profeta que “clama en el desierto”; Juan José Aguirre es obispo en Bangassou, Centroáfrica. Una de las hermanas de Armenteira tuvo oportunidad de conocerle hace unos años en una visita a España. Desde entonces, la situación de este país se ha ido recrudeciendo y la atmósfera de violencia y sinsentido ha llegado al punto de ser irrespirable. Sin embargo, sus palabras, de las que extractamos una parte, siguen manifestando el bien, al tiempo que denuncian el mal. Su inmensa labor está siendo apoyada a través de la Fundación Bangassou.

Bangassou

“Es sabido que Centroáfrica es hoy un país a la deriva, con toda su población atrapada como en un campo de concentración, rehén de un gobierno Seleka también a la deriva. La Seleka se desquebraja a cámara lenta ya que de sus 5 grandes ramas militares que componían la primera coalición que invadió Centroáfrica a final de 2012 hasta hoy, ya solo queda una, la que está en el poder y las otras (unos 15.000 rebeldes) pululan entre clandestinas y salteadores de caminos a la búsqueda desenfrenada de una presa a la que saquear.

La gente está cansada de tanto trapicheo a gran escala, de abusos sin límites, de tener que aguantar la molestísima presencia de unos soldados extranjeros (chadianos y sudaneses en su gran parte y también de la etnia Mbororo, los que vagan por media África con sus vacas, peripatéticos, en búsqueda, no de sabiduría, sino de pastos buenos para sus ganados, y que ahora, tal vez a causa de la lengua árabe común, se han hecho Seleka por probar experiencias nuevas y pisotear al prójimo).

bangassou3

Todas las escuelas católicas quisimos dar aires de normalización de la vida social del país, aún aguantando los desmanes de los Seleka, cuando les pedimos recomenzar las clases en los colegios, y con ello, dar  esperanza a esta gente sencilla con la que vivimos y que está tremendamente atemorizada. Con los colegios también se abrieron las consultas en el Buen Samaritano y la pediatría, tímidamente se puso en marcha el hospital general, etc. A los pocos funcionarios presentes en Bangassou no se les ha visto todavía el pelo, porque siguen, falsos camaleones, disimulados entre el pueblo llano. Sus despachos están impúdicamente “patas arriba” sin puertas ni ventanas  y han sido desbalijados de sus bienes. Sólo los del catastro han logrado salvar algún archivo. Se esconden simplemente, para no darse de narices con grupos de Selekas. El gobierno central, incapaz de poder freno a la indisciplina de sus tropas, vio cómo éstas, hace pocas semanas, escarnecieron dos barrios de la capital Bangui, robando a voluntad y matando gente con la excusa de que estaban buscando armas. La respuesta de cientos de personas, además de golpear cacerolas y cortar la entrada al barrio, fue la de invadir la pista central del aeropuerto de Bangui, impedir la salida de aviones y, sobretodo, la llegada del vuelo de Air France de los jueves por la mañana. Francia, la antigua colonia, y los países de la Unión Europea estuvo obligada a fijarse por una vez en las desdichas que Centroáfrica está viviendo, molida a palos por los Seleka, ante la indiferencia de la comunidad internacional.

bangassou5

Vivimos, sobretodo en la capital y en la zona norte del país, como si todos estuviéramos metidos en el lodo hasta el cuello, rondando ya la barbilla y los labios, y lo que la ONU y la Unión Africana quiere, es que nadie hable del tema. O que nadie haga olas para que no nos llegue a la boca, el país no se atragante y no vomite bilis contaminando a todos los países limítrofes de Centroáfrica. Por eso, finalmente, es un éxito que el próximo 25 de septiembre, una delegación centroafricana sea recibida en la ONU para escuchar súplicas y llantos y para proponer soluciones, entre ellas que militares profesionales vengan rápidamente a Centroáfrica, controlen férreamente a los Seleka y se organicen nuevas elecciones.

bangassou6

Ahora esperamos resultados. Entre tanto siguen llegando ONGs nuevas, con nombres variopintos, con fondos de no sé donde, pero con mucho dinero, que gastan, calculo más o menos, el 70% de lo que reciben en salarios, logística, viajes, primas de riesgo y  primas de fin de semana. Algunas de ellas son de signo católico, dependiente de conferencias episcopales católicas y me avergüenza, otras dependen de 0’7%  que algunos países quieren dar para ayuda al desarrollo, otras a Fondos de naciones Unidas. Las de corte médico ponen celo y trabajo organizado. Les decimos abiertamente ante sus  “executif managers” de que la gente sencilla con quién han venido a trabajar y supuestamente a defender no tenga contactos con ellos (sus organismos les imponen un perímetro de seguridad muy estricto en sus desplazamientos una vez que la avioneta los ha dejado en el lugar de trabajo destinado a esa ONGs), lugar muchas veces compartido con otras 4 o 5, que a veces se amontonan, queriendo hacer las mismas cosas, los mismos análisis de la realidad e identificaciones de los problemas… mientras que la pobre gente de los poblados un poco alejados  no recibe ni las migajas, y a los más cercanos sólo les tocan algunas medicinas, lonas para los techos quemados, semillas para la siembra del próximo mes de marzo 2014 ( semillas que entre el hambre propia y la de los ratones desaparecerá para esa fecha) y consejos, eso sí, muchos consejos.

bangassou2

Muchos de éstos jóvenes de ONGs, la mayoría apenas llegados por primera vez a África y que estarán, como media entre 6 meses y un año, duermen en nuestras misiones, por razones de seguridad. Allí ven que, con la poca ayuda que la misión católica ha recibido, la casa de enfermos terminales de Sida está hasta los topes, las consultas nos desbordan, las madres que vienen a recibir leche en polvo de la marca Hero para sus niños desnutridos, la reciben dos veces por semana con el único compromiso de traer un biberón y aprender a esterilizarlo en casa. Hemos comprado pajas de bambú para rehacer los techos quemados de la gente más pobre, protegemos y alimentamos cada día al último eslabón de la cadena, los enfermos mentales acusados de brujería y nuestras escuelas han funcionado hasta los exámenes finales. Podríamos hacer más y mejor si los Seleka no nos hubieran robado 30 coches. Ahora sólo las ONGs tienen coche para su trabajo. Pero nuestra primera ocupación sigue siendo sentarnos junto a la gente e insuflarles la esperanza de que esta tempestad terminará algún día no muy lejano y que la fe es nuestro mejor tesoro.”

Cuando se leen palabras así, se produce un golpe en nuestra conciencia. Los rotos y descosidos que generan nuestras referencias auto-centradas. Es urgente despertar.

Cuando el ambiente orante está creado

Antonio1

Antonio García Rubio, sacerdote, escritor y actualmente párroco de la parroquia del Pilar en Madrid, es un huésped habitual y antiguo del Monasterio de Armenteira. Aquí, en la hospedería, realiza dos estancias a lo largo del año: una, en Pascua, que le sirve fundamentalmente como tiempo de descanso, de silencio y de oración; en septiembre realiza su segundo momento de retiro en el año y aprovecha para realizar trabajos espirituales que no puede llevar a cabo en Madrid por falta de tiempo. Aquí, en Armenteira es donde ha escrito buena parte de sus libros. Entre otros, “Aún queda un lugar en el mundo“, muestra una cara personal y agradecida de lo que este Monasterio supone para él.

Le nutre, dice, acercarse a este “lugar de oración y contemplación, en unión con una comunidad orante”. Es importante saber que cuando llegas “el ambiente (de oración) está creado pues eso te ayuda a crear tu propio ambiente interno”. “Es también un lugar para el equilibro psico-espiritual. El estilo familiar y espontáneo de la comunidad facilita la integración del huésped que percibe el Monasterio como un un espacio de humanización.”

Antonio2

Y terminamos la agradable charla con una compartida admiración hacia lo que estos parajes pueden también contribuir al descanso y al sosiego. Antonio hace todos los días la Ruta de los Molinos entre saltos de agua, robledales y antiguos molinos de piedra. Y aunque no lo dijo en la entrevista, sabemos que es un apasionado de la playa. La Lanzada es otro “lugar en el mundo” para la contemplación.

Gracias Antonio y feliz regreso a Madrid.

Sin salir de casa

 

Sin salir de casa…es el título que ha dado Mari Paz López Santos, laica cisterciense del Monasterio de Santa María de Huerta, a su visión de la vida monástica como valor actual y accesible a los laicos del siglo XXI, y que compartió en una mesa redonda durante las jornadas de la Semana de Estudios Monásticos celebrada en Salamanca los días 3 a 6 de septiembre.

Nos lo cuenta ella misma, el tema de las jornadas: “La vida monástica como sabiduría que integra lo antiguo y lo nuevo”. Buen tema.

Paula1

Hay algo nuevo que viene sucediendo hace ya tiempo: la llegada de muchos laicos a los monasterios para pasar unos días en las hospederías y poder reposar del bullicio, el ruido, las prisas y el sinsentido del mundo. En la Mesa Redonda “Apertura a los laicos” programada dentro de la Semana, se invitó a siete laicos y laicas, relacionados con diferentes monasterios, a departir ante un auditorio de monjes y monjas benedictinos y cistercienses.

Había preguntas flotando en el ambiente, del lado de los monjes: ¿Qué buscan los laicos cuando se acercan a los monasterios? ¿Por qué atrae la vida monástica al mundo del siglo XXI?

sem3

Había también preguntas en el aire del lado de los laicos: Nos acercamos a los monasterios buscando… ¿qué? ¿a quién? ¿a nosotros mismos?. Nos acercamos a los monasterios…¿huyendo del mundo en que vivimos?. ¿Nos acercamos a los monasterios con la intuición de recuperar algo que perdimos por el camino de la vida y pensamos que allí sigue estando vigente?. ¿Nos acercamos a los monasterios buscando a Dios aún sin saberlo claramente?

Paula2

El desconocimiento de la vida monástica para los que vivimos al otro lado de los claustros es casi total, hasta que un día tus pies se ponen en camino y, sin saber muy bien porqué, llegas a un monasterio descubriendo que allí hay algo para tu vida de laica o laico en el mundo. No sabías que el mensaje del SILENCIO fuera para ti; que la SOLEDAD es necesaria para el sosiego y la paz interior; que la ACOGIDA “como si del mismo Cristo se tratara” según prescribe San Benito en su Regla a los monjes (RB 53) se convierte en una sorpresa primero, y en gratitud después, al percibir que eres bienvenido vengas como vengas; que en la ORACIÓN con la comunidad, desgranando salmos y cánticos, dejando que calen sin oposición o que pasen de largo por no entender sus palabras arcaicas, te adentras en el fluido de la oración del creyente de todos los tiempos; el TRABAJO vivido desde una dimensión humana en contraste con lo que se sufre en el mundo exterior, parece algo exótico; la SENCILLEZ DE VIDA que deja caer sin contemplaciones tantas cosas superfluas que habitualmente nos parecen de primera necesidad en nuestros hábitos consumistas; en la LECTIO (meditación de la Palabra) la rumia de un versículo o de una palabra del texto, adentra en la comprensión desde el corazón del susurro del mensaje de Dios para ti y para el mundo. Debería seguir, pero esto hay que experimentarlo.

sem4

Creo, hermanos monjes y monjas, que desde los claustros, cuidando la tradición, es decir, manteniendo vivos y actualizados los valores de la vida monástica; y atentos a los signos de los tiempos, sabiendo integrar con sabiduría y confianza en Dios, “lo antiguo y lo nuevo”; con el Evangelio en una mano (Mt 13, 52) y la Regla de San Benito en la otra (RB 64,9) comprenderéis que en este tiempo que vivimos, tenéis una misión profética, evangelizadora y pastoral…sin salir de casa.

 

Etty y el jabón

 

Jabon

Desde muy temprano por la mañana hemos comenzado a elaborar el jabón de rosa mosqueta, Etty. Es una de las novedades que hemos lanzado este año y ya hemos agotado las existencias. En un mes, el tiempo necesario para el secado del jabón de aceites, estará de nuevo a la venta.

Lo hemos bautizado así, Etty, en honor a Etty Hillesum: mujer, judía y mística holandesa que murió atrozmente, como tantos otros, en el campo de concentración de Westerbork.

¿Qué nos dice Etty? Sus palabras tienen una enorme resonancia de libertad, fidelidad a si misma y confianza en la vida: “…estoy dispuesta a dar testimonio hasta la muerte, en cualquier situación, de que la vida es bella y tiene sentido, y que no es de Dios la culpa de que las cosas sean como son, sino de nosotros mismos…”

Nos gusta encontrarnos con su nombre, con su recuerdo como mensaje perenne evocado en una simple pastilla de jabón.

Los árboles no mienten

 

tierra sagrada

Hemos visto con desolación una espesa nube de humo negro que se ha suspendido sobre nuestro cielo durante días enteros. El Monte Pindo estaba siendo arrasado por las llamas.

“El ser humano está llamado a ser el ángel de la guarda de la Tierra”, dice Leonardo Boff, “a convivir con las demás especies y a completar la obra de Dios, dejada intencionalmente incompleta. Fuimos creados creadores y co-creadores. Todo el universo está en proceso de génesis, también la vida.”

Destruir un monte es destruir la vida y si la vida muere ¿somos tan ingenuos de pensar que nosotros sobreviviremos?

El jefe piel roja Seattle, en la carta que dirige en 1856 al gobernador del territorio de Washington dice:

Una cosa sabemos. la Tierra no pertenece al hombre. Es el hombre quien pertenece a la Tierra. De eso estamos seguros. Todas las cosas están interligadas, como la sangre que une a una familia; todo está relacionado entre sí. Lo que hiere a la Tierra, hiere también a los hijos y a las hijas de la Tierra. No fue el hombre el que tejió la trama de la vida; él es meramente un hilo de ella. Todo lo que haga a la trama, se lo hará a si mismo.

Los árboles quemados, desnudos de savia sobre esta tierra celta no pueden mentir. La conciencia ecológica no es una moda, es la voz de la Tierra, inconfundible, nuestra.

 

Un día cualquiera

 

Hoy la mañana se levantó azul. De camino al invernadero, tras el oficio de Laudes, las hortensias tardías nos saludan en esos mismos tonos. Un hola apaciguador y sereno.

Hortensia

Se nos pasó la luna llena pero no podemos retrasarlo más. Es tiempo de sembrar los grelos. Si no, no estarán hechos en el invierno. Y un invierno gallego sin grelos, simplemente no es.

Grelos

En el invernadero, tomates, pimientos, calabacines, pepinos, judías…aguardan la ración de agua, sol y abono. Nuestra huerta ecológica requiere observación y mucha paciencia. En ella, adquirimos el sabor de lo monástico, que no es otra cosa que el gusto por lo real.

venturi

Sí…ya lo decía San Bernardo…las peñas y los árboles serán tus mejores maestros.

Posponer es vivir

 

paz

“El que no pospone a su padre y a su madre…incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío”. Qué bella expresión para describir algo tan difícil como es abrirse, pacientemente, a un designio mayor que es “fuerte como la muerte”, diría el Cantar de los Cantares. Porque ese “posponer” es una muerte en realidad para nuestro yo. Una muerte que conlleva un resurgimiento, un renacimiento desde las cenizas de la tierra, y por ello, un revivir en humildad. Posponer es un acto enormemente valiente que frena las fortísimas inercias del yo auto-centrado. Posponer es respirar profundo, es permitirnos hacer una pausa…un silencio…para desligarnos de lo que nos aprisiona y ligarnos a lo que nos inunda de trascendencia. Necesitamos desligarnos para “religarnos”…es decir, para vincularnos con “esa Dimensión primera y última de lo Real” en palabras de Javier Melloni.

Alguien dijo…la vida es eso que sucede entre la acción…y la reacción. La vida es esa pausa entre estímulos. Es el silencio elocuente que susurra el camino al discípulo. La vida solo se revela a sí misma si estoy dispuesta a posponer todo al Todo.

 

Donde hay amor, hay sabor

 

Melocotones verdes-peq

¿Queréis que ayunen los amigos del novio mientras el  novio está con ellos’”. Ayunar es quedarse sin sabor; es renunciar, al menos temporalmente, a paladear con gusto las esencias que el propio corazón extrae al digerir en su interior la Palabra. En la introducción a las obras completas de San Bernardo, escribe Juan Mª de la Torre: “El gusto se deriva de una sensación de dulzura que siente el alma en su interior de forma muy especial e incomunicable”. Esta capacidad de gustar la vida como es, de saborear los pequeños detalles cotidianos en toda su plenitud nace de una certeza: somos amados. Solo el amor percibido (experimentado) como Realidad fundante de nuestra vida nos permite adentrarnos en el reino de la abundancia, de la plenitud. Dice el salmista: “al despertar me saciaré de tu semblante”. Si despertamos del sueño de la necesidad (el ayuno) y reconocemos que la vida, tal y como se presenta en este preciso instante, puede saciar todas nuestras aspiraciones, entonces descansaremos, gozaremos…degustando el auténtico sabor de lo Real pues “donde hay amor no hay fatiga, hay sabor”.  San Bernardo de Claraval

 

Icono de compasión

Karen Armstrong en su magnífico libro “Doce pasos hacia una vida compasiva” dice que “el icono de la madre María y del niño Jesús es una expresión arquetípica del amor humano.” También describe ese amor maternal como “desgarrador, así como gratificante” y reconoce la autora que “exige resistencia, fortaleza y un alto grado de desinterés.” Es un amor profundamente compasivo.

Salve-peq

Las personas que practican la compasión descubren que tienen una claridad nueva y experimentan un estado de ser notablemente intensificado. Son también un icono, una ventana, de la compasión de Dios, de sus entrañas misericordiosas.

La contemplación del icono o el rezo cantado ante la Virgen nos ayuda a trascender los estrechos límites del yo y a atisbar la fuerza de un corazón desprendido de todo autocentramiento.

Cada noche, las monjas y monjes de la Orden del Císter, terminamos el día entonando la Salve, despidiéndonos de las sombras del ego y abrazando la luz nocturna de la compasión; esa que desprende la Estrella, María.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies