hildegarda de bingen y la luz viviente

 

Hildegarda de Binguen, monja benedictina del siglo XII, experimenta la misma elección por parte de Dios, que los profetas del Antiguo Testamento para anunciar su palabra y lo hace principalmente a través de: la escritura, la pintura y las composiciones musicales; la atención a quienes se acercaban al monasterio y el ejercicio de la medicina; y en sus últimos años, cuando ya era octogenaria, saliendo de los muros del cenobio para proclamar el Evangelio en plazas y catedrales tan importantes como la de Colonia, Tréveris o Maguncia . Como Juan el evangelista recostado en el pecho del Señor, recibe su inspiración y como San Pablo se siente arrebatada al tercer cielo. ¿Es una estrategia suya personal, para que la dejasen tranquila, o es que de verdad  recibe la inspiración directamente del Espíritu Santo? Así ella pudo gozar de cierta credibilidad en el ámbito religioso, predominantemente masculino, pues no olvidemos que años tarde, en la Europa Medieval, algunas santas mujeres, por manifestaciones parecidas, fueron tachadas de brujería y quemadas en la hoguera.

Con todo, cuando ya tiene muy avanzado su primer libro, “Sicivias”, consigue el permiso del Papa Eugenio III, para seguir escribiendo y hacer público lo que oye y ve.

La mística benedictina, recibe las visiones desde pequeña como nos relata Teodorich von Echternach, en la Vida de Hildegarda, y pone las siguientes palabras en su boca, cuando aún era una niña: “Pregunté a mi nodriza si veía algo aparte de las cosas exteriores, y me respondió que nada, porque no veía nada de todo aquello.” Entonces, ella decide callar, hasta que a la edad de cuarenta y dos años la inspiración que cae sobre ella -como gotas de lluvia sobre su alma- es tan potente que afecta a toda la persona (cerebro, corazón/pecho) y deja de guardar silencio, poniendo por escrito sus revelaciones.

Todo hay que decirlo, fue una persona con la salud quebradiza, pero en su caso, “el cuerpo habla lo que la mente calla”, es decir, se ponía enferma cuando no podía llevar a cabo los oráculos divinos. Su cuerpo “hablaba”, paralizándola, hasta que realizaba lo revelado por la Luz Viviente.

Seguro que  los bosques de Alemania estaban llenos de  “carballos” (robles) como los del monte Castrove, de donde Hildegarda extraía su sabiduría y remedios medicinales.

jornadas monásticas: por ti “madrugo” dios mío para contemplar tu fuerza y tu gloria (Salmo 62)

 

Recién, recién acabamos de terminar ayer, un fin de semana de Jornadas Monásticas, durante las cuales hemos podido compartir, monjas y “jóvenes”,  la intensa vida que se mueve en un monasterio cisterciense.

Detrás de las sonrisas de la foto, se pueden ver los alisos limpios de hiedra, la hierba cortada, la hojarasca barrida y un sinfín de actividades de limpieza que se realizaron para experimentar el trabajo manual, tan fundamental en la Regla de San Benito. Después de dejar el jardín de hospedería como el jardín del Edén, era merecido un descanso a través de un momento de oración silenciosa y de danza contemplativa. Arreglar este entorno exterior de una manera consciente, nos ayuda, sin apenas darnos cuenta,a una limpieza de nuestro jardín interior, de todo el ruido que llevamos dentro.

 

 

La herramienta, también necesita su espacio de reposo.

 

 

 

De esta forma el adagio benedictino del “ora et labora”, se vivió al completo, alternando tareas en contacto con la Naturaleza con la oración litúrgica y  también con algunas charlas, impartidas por las hermanas, sobre lectio divina, valores monásticos, salmos y liturgia.

 

 

 

Se creó un clima de profundidad en el grupo, debido a la sed de Dios que traían los participantes y a la comunicación vital que se dio entre nosotros, ya que en estos casos, las conversaciones superficiales, no brotan.

 

 

Ayer, domingo, terminamos con una  evaluación llena de calor y de color, de estos tres días que, parecieron muchos más por la novedad de lo vivido y la apertura de corazones. Ya se sabe, lo de San Ero no es leyenda, es realidad, aquí el tiempo se para y entramos en la eternidad de Dios.

¡¡ GRACIAS !!

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