hoy nos ha nacido el salvador

 

La comunidad de Hermanas Cistercienses de Armenteira os desea una Feliz Navidad, con este villancico popular “galego” que entonamos en la liturgia al son de guitarra y pandereta:

Gloria ó Señor nas alturas, cantemos todos irmáns

Gloria o Señor nas alturas e na terra aos homes paz.

Hoxe nasceu un meniño, Fillo do Noso Señoreeeee,

Hoxe nasceunos un Neno, o noso Deus Salvadoreeeee.

Gloria…

(Gloria al Señor en las alturas, cantemos todos hermanos,

Gloria al Señor en las alturas y en la tierra a los hombres paz

Hoy nació un nenito, Hijo de Nuestro Señor

Hoy nos nació un Niño, Nuestro Dios Salvador)

cristo será nuestra paz

 

Vivimos tiempos convulsos a nivel nacional y mundial, pero ¿cuándo el planeta ha estado en paz? Sólo cuando nació Jesús, estaba el Universo en paz-Pax Augusta-. Y la cercanía de la Navidad es un buen momento para preguntarnos ¿y yo qué puedo hacer para aportar compasión y acogida a mi alrededor?

Nos puede ayudar a ello, la audacia de una extraordinaria mujer que vivió en Inglaterra entre dos siglos, Evelyn Underhill (1875-1941) y que a punto de estallar la I Guerra Mundial, publicó un profundo libro sobre mística, reconociendo ella misma en las primeras páginas, la intrepidez del asunto. Pero justamente, fomentar lo espiritual en tiempos de crisis, tiene todo su sentido

Si las experiencias sobre las que se basa el misticismo poseen realmente el transcendental valor para la humanidad que los místicos les adjudican –si nos revelan un mundo en el que hallemos una verdad más alta y una realidad mayor que el mundo de acontecimientos concretos en el que parecemos estar inmersos-, entonces ese valor se ve aumentado, más bien que disminuido, cuando se lo confronta con la discordia de los sufrimientos del momento presente.

Y todos tenemos experiencia desde la fe, de que “cuanto más poderosas parecen las fuerzas de la destrucción, más intensa se vuelve la visión espiritual que se opone a ellas”. Lo que ocurre es que esta realidad no es magia y aunque algunas personas puedan gozar de una gracia especial, lo normal es que sea fruto de un proceso de interioridad y como tal, no nos lleve a ensoñaciones sino que

La mística no envuelve a sus iniciados en una calma aislada y sobrenatural, ni los aísla del dolor y el esfuerzo de la vida cotidiana. Más bien les otorga una renovada vitalidad, administrando al espíritu humano no –como algunos suponen- un bálsamo sedante, sino el más poderoso de los estimulantes.

En esta segunda semana de Adviento, bien podemos pararnos y seguir cultivando nuestra serenidad espiritual, para contribuir así –aunque sea invisiblemente-, a llenar de paz nuestro maravilloso planeta azul.

Ninguna nación está verdaderamente derrotada si retiene su serenidad espiritual. Ninguna nación resulta realmente victoriosa si no emerge con el alma intacta. Si esto es así, mantener activa y vigorosa la vida espiritual del individuo a la vez que la del grupo social, y su visión de la realidad inalterada por los enmarañados intereses y pasiones de la época, se convierte en una parte del verdadero patriotismo.

un suave movimiento de amor: adviento

 

El Adviento es el tiempo litúrgico que en un suave movimiento de amor nos lleva hacia lo más profundo de nuestro Anhelo, que es Cristo. Así de humano y divino lo relata el cardenal John Henry Newman –pastor anglicano convertido al catolicismo-,    en su Sermón 22, del 3 de Diciembre de 1837 (justamente  hoy hace 180 años¡¡ )

Debemos no solo creer, sino velar; no solo amar, sino velar; no solo obedecer, sino velar. ¿Por qué debemos velar? El motivo de esta vela es el gran acontecimiento de la venida de Cristo…

¿Qué es velar?

Yo creo que podemos explicarlo así… ¿Sabéis lo que es tener un amigo lejos, esperar sus noticias y preguntarnos día tras día lo que hará en este momento y si estará con buena salud?¿Sabéis lo que es vivir para alguien que está cerca de vosotros hasta el punto de que vuestros ojos siguen a los suyos, de que leéis en su alma, de que percibís todos los cambios de su fisonomía, de que conocéis de antemano sus deseos, de que sonreís con su sonrisa y os entristecéis con su tristeza, de que estáis abatidos cuando ha sufrido algún contratiempo y os alegráis con sus éxitos? Velar esperando a Cristo es un sentimiento que se parece a estos.

Pero velar no es solo un sentimiento, sino una actitud vital que cultiva la esperanza, como fuerza que nos impulsa a no decaer y nos da la confianza absoluta de que aquello que anhelamos, sucederá. El Adviento es el espacio propicio para descubrir esa esperanza pues

La esperanza no es una especie de consolación mientras esperamos días mejores. Tampoco es expectación ante lo que vendrá. Esperar no significa proyectarse en un futuro hipotético, sino saber captar lo invisible en lo visible, lo inaudible en lo audible, etc . Descubrir una dimensión diferente dentro y más allá de esta realidad concreta que nos ha sido dada como presente. (José Tolentino Mendoça)

…Y de esperar saben nuestros amigos, el burrito y el “cabaliño” de la granja de Valboa (Armenteira), que están ya preparados para participar en el belén.

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